lunes, 30 de mayo de 2016

Germán Machado narra experiencia en Jubileo del Diaconado Permanente en Roma


El diácono incardinado a la Arquidiócesis de Caracas participa en el jubileo del diaconado permanente en El Vaticano. Este miércoles 1 de junio, se vuelven a encontrar con el Papa Francisco durante la Audiencia General

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic

Caracas, 30 de mayo de 2016.- El diácono permanente Germán Claudio Machado Echezuría, en representación de la Iglesia católica de Venezuela y de manera particular de la Arquidiócesis de Caracas, participó este domingo 29 de mayo, en la misa que con motivo de los 50 años de la institución del diaconado permanente presidió el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro de El Vaticano.

En emotivos mensajes de voz y escrito enviados vía WhatSapp desde Roma, Germán Machado da cuenta de las actividades cumplidas durante este Jubileo de los Diáconos Permanentes. 

Tuve la oportunidad de estar muy cerca del Papa Francisco”, comentó el también capellán del Cementerio General del Sur. “Él me vio con la bandera de Venezuela y me saludó directamente aunque solo por intermedio de miradas que pudimos compartir de manera mutua”, añadió.

“Me gustaría haberle dado la mano pero había mucha gente de por medio. Espero que esa oportunidad se presente en la audiencia general del miércoles, este primero de junio, cuando nuevamente asistiremos a la Plaza de San Pedro para escuchar sus enseñanzas”.

Machado indicó que en este Año Jubilar de la Misericordia se organizaron varios eventos de carácter mundial, entre ellos el dedicado a los diáconos. “El Jubileo de los Diáconos se inició el viernes 27 de mayo, a las cuatro de la tarde. Todos los participantes se reunieron por grupos lingüísticos para reflexionar sobre el tema: “El diácono, imagen de la misericordia para la promoción de la nueva evangelización”.

Luego, el sábado 28 de mayo, desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde, todos los participantes peregrinaron hacia la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. 

“Los participantes, durante la misma franja horaria, visitaron las tres iglesias jubilares que el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización ha designado especialmente para que, durante el Año Santo, los peregrinos puedan acudir al sacramento de la Reconciliación y realizar un momento de Adoración eucarística”, dijo.

También estuvieron disponibles algunos Misioneros de la Misericordia en estas actividades. Estas iglesias jubilares, ubicadas en las cercanías de la zona de la zona de San Pedro, son la Iglesia de S. Salvatore in Lauro (Piazza di San Salvatore in Lauro, 15); la Iglesia de S. Maria in Vallicella [Chiesa Nuova] (Piazza della Chiesa Nuova); y la Basílica de S. Giovanni Battista dei Fiorentini (Piazza dell’Oro, 1). “Los participantes también peregrinaron hacia las iglesias de Roma dedicadas a San Lorenzo”, añadió.


El sábado 28 de mayo, a las 4:00 p.m., los diáconos y sus familias se reunieron para recibir una catequesis en la misma iglesia del día anterior, titulado: “Caridad Pastoral del Ministerio Diaconal”, siendo dictada por monseñor Jorge Padrón, director de la sagrada congregación para el clero.

Importancia del diaconado permanente en Venezuela

Germán Machado explicó que “esta ha sido una experiencia reafirmativa que nos hace reconocer nuestra vocación, y nos inserta como personas en el ministerio de una forma muy especial”. Asimismo explicó que es un evento que no se realiza con mucha frecuencia. “Esta es la única oportunidad por lo menos en los próximos diez años en que se reúna a una gran cantidad de diáconos permanentes”.

Respecto a Venezuela indicó que el diaconado permanente comparado con otros países ha sido de mucha utilidad y está muy avanzado. “A pesar de nuestras limitaciones vamos desarrollando poco a poco nuestro ministerio, y muchos países, lamentablemente, no están a ese nivel”.

Finalmente expresó que esta experiencia le ha permitido “conocer ese tren de la iglesia católica y saber cómo quiere presentarlo para el servicio que es sumamente significativo en las diferentes parroquias y comunidades”.

Con otros venezolanos en Roma


Germán Machado ha tenido la oportunidad de compartir con tres venezolanos que asistieron a este encuentro, aunque ellos no realizan labor pastoral en el país: el diácono Manuel Lagos, dehoniano, estudiante de psicología en Roma; el seminarista Alejandro Keri, de los Legionarios de Cristo; y un diacono permanente venezolano que asistió con su esposa, y que labora en Orlando, Florida, aunque de este no reportó su nombre.


domingo, 29 de mayo de 2016

El Cardenal Urosa pidió por los enfermos con cáncer durante festividad de Corpus Christi


 Durante la festividad de Corpus Christi elevó sus oraciones por los enfermos, especialmente los que padecen cáncer y pidió por las vocaciones sacerdotales

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic

Caracas, 29 de mayo de 2016.- “La realidad maravillosa de la Eucaristía, memorial sagrado del sacrificio de Cristo en la cruz y del banquete pascual, conlleva una serie de consecuencias prácticas”, dijo el cardenal Jorge Urosa Savino, durante la misa que presidió este domingo en la Catedral Metropolitana de esta ciudad, con motivo de la festividad de Corpus Christi.

En esta solemne ocasión el arzobispo de Caracas, destacó algunas de estas prácticas: participar gozosos en la misa dominical; intensificar el culto al santísimo sacramento; vivir la entrega generosa al prójimo; y promover las vocaciones sacerdotales.

Pero el cardenal Urosa fue más allá de las enseñanzas de interés eclesial o espiritual, y apartándose del texto de su homilía, dio algunas pinceladas de Venezuela, un país abatido por la crisis humanitaria que incluye la escasez de alimentos y medicamentos, así como la implacable inseguridad ciudadana que cada día cobra más víctimas; además de la confrontación política, donde son necesarios el diálogo, el respeto y la tolerancia.

De allí que también denunciara la “permisividad con que actúan las bandas criminales”, precisando que en fecha reciente, un enfrentamiento entre estos grupos produjo diez muertes violentas. “Esto no puede ser”, se lamentó el cardenal Urosa.

Y durante la procesión con el Santísimo Sacramento rogó a Dios “por las personas enfermas, especialmente quienes padecen de cáncer, para que pueden encontrar sus medicamentos y recuperar su salud”, oraba en las estaciones dentro de la Catedral. 

Durante la ceremonia, el arzobispo de Caracas estuvo acompañado por los rectores de los seminarios “Santa Rosa de Lima” y “Redemptoris Máter”, presbíteros Francisco Morales y César Hernández, respectivamente; además de monseñor Adán Ramírez Ortiz, Deán del Capítulo Catedralicio, y un numeroso grupo de seminaristas. 

Sin sacerdotes no hay eucaristía

El arzobispo de Caracas pidió por las necesidades de la Iglesia, especialmente las vinculadas al aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas. 

Los sacerdotes están indisolublemente unidos a la Eucaristía”, recordó Urosa, agregando que “en la pastoral vocacional nos jugamos el futuro de la Iglesia”.

De igual manera, explicó que “por ser la Eucaristía el sacramento por excelencia; porque ella es necesaria para nuestra vida cristiana, debemos orar y trabajar insistentemente por el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales”.

Al finalizar la misa la fiesta de Corpus Christi continuó en la catedral de Caracas con una procesión que el cardenal Urosa encabezó “puertas adentro” para que el “fervor de la oración estuviera en contacto con Dios en su lugar sagrado”.

Según explicaron algunos integrantes de la Unión Nacional de Cofradías del Santísimo Sacramento, este año, los grupos de apostolado adornaron las capillas de la Inmaculada Concepción, San José y del Santísimo Sacramento. 

El arzobispo de Caracas pasó por cada una de las estaciones llevando consigo el Santísimo Sacramento, y efectuando sus oraciones siempre centradas en el bienestar de Venezuela y de la Iglesia.


A continuación, la homilía íntegra del Cardenal Jorge Urosa Savino:


CORPUS CHRISTI 2016

Homilía en la Solemnidad del Corpus Christi,
Catedral Metropolitana de Caracas, 29 de mayo de 2016,
+Jorge L. Urosa Savino, Card. Arzobispo de Caracas

Con gran alegría y viva fe estamos celebrando hoy la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En el año de la Misericordia esta solemnidad litúrgica nos recuerda la inmensa generosidad del Padre celestial y de Nuestro Señor Jesucristo, que ha querido darnos su carne para la vida del mundo (Jn 6,51, ser el pan verdadero bajado del cielo (Jn6,32-33), para que el que coma de este pan, viva para siempre ( Jn, 6,58)
Jesús prefiguró el banquete eucarístico con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, para indicar que tenía poder sobre los elementos de la naturaleza; luego, en el sermón eucarístico en Cafarnaún (Jn 6,26-59), anuncia que dará al mundo el pan verdadero, bajado del cielo, que es El mismo, para que el mundo viva. Y luego en la Ultima Cena, como nos lo relata San Pablo en la segunda lectura de hoy (1Co 11,23-26), el Señor realiza la figura y cumple lo que había prometido.
Sí, mis queridos hermanos: En el banquete pascual del Jueves Santo Él nos dejó el memorial de su sacrificio redentor y de su gloriosa resurrección. Y nos ordenó celebrar su acción y presencia a través de los siglos. La Eucaristía es la fuente y cumbre de la vida de la Iglesia, pues es Cristo mismo resucitado convertido en nuestro pan de vida; es la manifestación de la generosidad divina para que el mundo viva. Él ha querido darnos la verdadera comida y la verdadera bebida, su carne y sangre, para que quien la coma y beba, tenga vida eterna. La Eucaristía es Cristo que se ofrece permanentemente por la salvación del mundo en el Santo Sacrificio de la Misa, banquete sacrificial, memorial y celebración de la Pascua del Señor. Cristo está con nosotros para siempre en el Augusto Sacramento del Altar, para ser nuestro amigo y compañero, nuestro confidente y consuelo, nuestro manjar y viático para la vida eterna. Por estos motivos, la Iglesia hoy en la solemnidad del Cuerpo de Cristo, da gracias a Dios. Sí, demos gracias a Dios. ¡Gracias Señor gracias!!!
CONSECUENCIAS PRÁCTICAS DE ESTA REALIDAD MARAVILLOSA.
La realidad maravillosa de la Eucaristía, memorial sagrado del sacrificio de Cristo en la cruz y del banquete pascual, conlleva una serie de consecuencias prácticas. En esta solemne ocasión yo quisiera destacar brevemente algunas:
1.     PARTICIPEMOS GOZOSOS EN LA MISA DOMINICAL
La grandeza de la Eucaristía  celebrada, conmemoración de la última cena y de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nos lleva a sentir la necesidad de participar  asiduamente en ella. Y por eso, por la grandeza de la Eucaristía, con la cual celebramos la gloriosa resurrección del Señor, estamos llamados a festejar a Cristo resucitado, participando en el Banquete eucarístico, todos los domingos y días de fiesta de precepto. Por esto  hemos de  intensificar nuestra participación en la celebración de la santa misa, especialmente los días domingos, cuando celebramos la resurrección de Jesucristo.
Lo necesitamos, pues, como he dicho en muchas oportunidades, estos no son tiempos para la indiferencia religiosa. En esta época de confusión moral en el mundo entero y también en Venezuela; de olvido y rechazo de Dios y de la Religión en el mundo; de atentados contra la persona humana a través del aborto y la eutanasia, del terrorismo, la droga y la guerra, de la delincuencia desatada y la violencia política, necesitamos cada vez más acercarnos a Dios. Vivamos a fondo nuestra condición de hijos de Dios, discípulos de Jesucristo y miembros de la Iglesia católica. Y especialmente participemos cabalmente, todos los domingos, en la celebración festiva y gozosa de la Santa Misa.
2.     INTENSIFIQUEMOS  EL CULTO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
La grandeza de la Eucaristía, pan vivo bajado del Cielo, verdadera carne del Señor bajo la forma de pan, que conservamos en nuestros sagrarios, nos debe llevar a intensificar nuestro culto al Santísimo Sacramento del Altar
Nuestra fe nos enseña que en la Hostia y el Vino consagrados sobre el altar, y en la reserva eucarística, en el silencio de los sagrarios, se encuentra verdadera, real y sacramentalmente el mismo Jesús. Por eso  debemos promover el fortalecimiento del culto, de la adoración a Jesús en nuestros Templos. Para ello invito todos los movimientos apostólicos, y en especial a las Cofradías del Santísimo Sacramento, a esmerarse cada vez más en dirigir hacia el Augusto Sacramento del Altar su devoción, su amor, su adoración.
Y esto debemos manifestarlo en el respeto al Santísimo y en los signos de adoración con que  la Iglesia manifiesta su fe en la presencia real de Cristo sacramentado: la oración, el recogimiento, el silencio respetuoso en el templo, la manifestación de nuestra fe en su presencia real mediante la genuflexión, que es el homenaje corporal, integral, de nuestro amor y adoración. Proclamemos con nuestro ejemplo de piedad y fervor que en el Santísimo Sacramento del Altar está presente real y sacramentalmente el mismo Cristo Salvador.
3.     VIVAMOS LA ENTREGA GENEROSA A NUESTROS HERMANOS
Mis queridos hermanos: Cristo se entregó en la Eucaristía confirmando así el amor que manifestó al lavar los pies de los discípulos y luego al derramar su sangre en redención por nuestros pecados. Él nos dio ejemplo para que también nosotros nos entreguemos a nuestros hermanos. Para que en la Eucaristía formemos un solo cuerpo, porque comemos todos de un mismo pan (Cfr. 1 Co.10, 17)
Esto lo haremos, entre otras cosas, especialmente en este año de la Misericordia, mediante la práctica constante de las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, que mantienen toda su vigencia y tienen irrenunciable dimensión social y pública: la vida, la alimentación, la vivienda, la salud, la economía productiva, la atención a los presos, la educación; el respeto a los derechos humanos. En todos esos desafíos se concretan las obras de misericordia. Cristo en la Ultima Cena entonces, y en la Eucaristía hoy, nos da la gran lección de amor vivo, de solidaridad efectiva, de  compasión con los demás, que debe proyectarse en lucha por la  justicia y la paz.
Desde el Sagrario, Cristo nos invita a fortalecer el compromiso con los pobres. Por ello urge que en todas las Parroquias y Colegios católicos se implementen actividades y se creen estructuras permanentes de acción social, y se estudie y ponga en práctica la doctrina social de la Iglesia, para la promoción de la persona humana y del bien común de nuestro pueblo, de nuestra querida Venezuela.
4.     PROMOVAMOS LAS VOCACIONES SACERDOTALES
Indisolublemente unido a la Eucaristía está el sacerdocio católico, mis queridos hermanos. Sin sacerdotes no hay Eucaristía. Promovamos pues la oración y el trabajo insistente por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
Mis queridos hermanos: en la catequesis a los niños y jóvenes, y en la pastoral vocacional nos jugamos el futuro de la Iglesia. Por ser la Eucaristía el Sacramento por excelencia; porque ella es necesaria para nuestra vida cristiana, debemos orar y trabajar insistentemente por el aumento y la perseverancia de las vocaciones sacerdotales. Debemos invitar a muchos jóvenes valiosos, activos y piadosos a consagrar sus vidas al servicio de Cristo presente en la Eucaristía y en nuestros hermanos.
CONCLUSIÓN
Invito a ustedes, mis queridos seminaristas, y a todos los sacerdotes y consagrados los a crecer cada día más en el amor, la devoción y el culto a Cristo Sacramentado. Él es el centro de nuestras vidas. A Él debemos acercarnos diariamente; a Él consagramos nuestra existencia, y para hacerlo presente nos entregamos al servicio de nuestros hermanos. Él nos dará la perseverancia alegre y gozosa en su servicio haciéndonos felices cuando escuchamos y cumplimos su divina Palabra.
Encomendemos a María Santísima, la Virgen de Coromoto, la piedad eucarística de nuestra Iglesia venezolana., Que esa característica de nuestra nación católica se intensifique, que crezca el amor de los católicos venezolanos a la Eucaristía. Que apreciemos cada vez más la celebración de la Misa, que participemos siempre con gran piedad, recogimiento respeto, fervor y alegría, todas esas actitudes juntas, que no son contradictorias
Que vivamos intensamente la caridad, especialmente con los más pobres, y que Él nos conceda abundantes vocaciones sacerdotales, para que no nos falten nunca el Altar del banquete sacrificial, ni el Sagrario de su presencia viva y consoladora. Amén.







¡OTRO OBISPO VENEZOLANO! Francisco Escalante recibió Ordenación Episcopal



El 28 de mayo a las diez de la mañana se realizó la ordenación episcopal de monseñor Francisco Gerardo Escalante Molina, en la capilla “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote” del Seminario Diocesano “Santo Tomás de Aquino” de Palmira, estado Táchira
Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Padre José Vicente Carvajal // Prensa DiócesisSC
“La finalidad que cada Obispo recibe de continuar la misión realizada por Jesús, haciendo posible que la misma se continúe en el tiempo, y por ello quienes reciben la plenitud del sacramento del orden, se llaman sucesores de los apóstoles, obispos de la Iglesia”.
De esta manera, monseñor Mario Moronta, explicó algunas tareas de los obispos durante una homilía que pronunció con motivo de la ordenación episcopal de monseñor Francisco Escalante, quien próximamente asumirá de manera conjunta las Nunciaturas Apostólicas de El Congo y Gabón, tras la designación recientemente realizada por el Papa Francisco.    
Según una nota de la Diócesis de San Cristóbal, la ceremonia fue presidida por el Nuncio Apostólico en Venezuela, Aldo Giordano y entre los obispos co-ordenantes estaban Mario Moronta, titular de esta Iglesia y monseñor José Trinidad Fernández, obispo auxiliar de Caracas. 
De igual manera, acompañaron los monseñores: Diego Padrón, arzobispo de Cumaná y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana; William Delgado, obispo de Cabimas; Manuel Felipe Díaz, arzobispo de Calabozo; Luis Alfonso Márquez, obispo auxiliar emérito de Mérida; monseñor Víctor Manuel Ochoa, obispo de Cúcuta y Jorge Aníbal Quintero Chacón, obispo de Barcelona. A ellos se sumaron 140 sacerdotes entre diocesanos y religiosos; y se contó, además, con varias religiosas y fieles católicos.
“Generalmente los Obispos son destinados a pastorear una Diócesis, pero, algunos de ellos, como monseñor Francisco Escalante, reciben un encargo particular como es el servicio de ser Nuncios Apostólicos”, explicó Moronta durante la homilía que hizo a petición del nuncio Aldo Giordano.
Agregó que Escalante al igual que otros Nuncios, “son enviados a diversas naciones para representar al Papa y la Santa Sede ante sus autoridades y, a la vez, fortalecer el trabajo de las Iglesias en cada nación o región”.
“El servicio episcopal de un Nuncio es una obra peculiar, pues monseñor Francisco Escalante ha sido designado por el Papa Francisco, Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, para que con su ministerio episcopal, vaya a anunciar la Palabra, fortalecer la comunión eclesial y ayudar a crear nuevas Iglesias locales, así como ayudar al santo Padre en la designación de nuevos sucesores de los Apóstoles, no como un simple funcionario ni como un profesional cualquiera, sino como apóstol, ungido por el Espíritu y testigo del Señor”, dijo Moronta.
Enviado a cumplir con la misión de Jesucristo

Destacó el hecho de que un miembro del Presbiterio de San Cristóbal, como es el caso de Francisco Gerardo Escalante Molina, recibiera la consagración episcopal y que con ella, mediante la fuerza del Espíritu, entrará en el Colegio Episcopal en plena comunión con el Obispo de Roma. Igualmente resaltó que el común denominador era la palabra “envío”, concretando que monseñor Francisco es sucesor de los apóstoles y que el término apóstol significa, ser enviado, para continuar la misión de Cristo.
“La acción de ungir, que significa, bíblicamente, consagrar y destinar para una tarea bien concreta, y que como tal conlleva el envío, pues no se consagra para retraerse, ni convertirse en un burócrata, sino para salir al encuentro de todos, preferencialmente a los más pequeños”, dijo.
Invitó a monseñor Escalante a “contagiar la alegría del reino de Dios y por su papel de representante del Papa ante las autoridades, le corresponde establecer puentes que garanticen la obra evangelizadora de la Iglesia en cada pueblo y cultura, y que aunque existan las mediaciones protocolares, le toca predicar la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, pues su vocación de ser profeta, implica el que anuncie el evangelio de la vida, de la justicia y del amor”.
Monseñor Escalante, sucesor de los apóstoles
Al terminar la homilía, el nuncio Aldo Giordano interrogó al elegido en relación a su fe y futuro ministerio ante al pueblo de Dios y al término del mismo, se hizo el canto de las letanías, mientras monseñor Francisco Escalante permanecía postrado.
Concluidas las letanías, el celebrante principal hizo la imposición de manos sobre el elegido y a continuación lo fueron haciendo los demás obispos presentes. La plegaria de ordenación se desarrolló según lo establecido, mientras los diáconos Juan Ramón Cárdenas y Carlos Pérez, sostenían sobre la cabeza del elegido -que se mantenía de rodillas- el evangeliario.
Luego de ello, el Señor Nuncio, Aldo Giordano, hizo la unción con el Santo Crisma; entregó el evangeliario, efectuó la imposición del anillo y de la mitra y por último hizo entrega del báculo, para que después el recién ordenado Obispo, pasara a sentarse en el primer lugar entre los obispos y recibiera el saludo de ellos y proseguir con la liturgia de la eucaristía.
Después de la comunión, el Obispo Escalante recorrió todo el templo impartiendo la bendición con la mitra y el báculo. También dirigió sus palabras de gratitud en primer lugar a Dios, “por el don grande y maravilloso que me dio con la ordenación sacerdotal y que me ha dado hoy con la ordenación episcopal”. Ambas momentos son considerados por monseñor Escalante “un regalo y un don, que no es sólo para mí, sino para la familia y el pueblo de Dios donde voy a trabajar, con los cristianos del Congo y de Gabón, por lo que pido a todos, que den gracias a Dios por dichos dones”.
Explicó también detalles de su escudo episcopal, que fueron apreciados por todos los presentes. Se destaca entre ellos la escalera y el molino del recuadro inferior derecho, “escalera, que representa el apellido de Escalante y el molino por su segundo apellido, Molina”. En la parte superior de ese mismo extremo, indicó que colocó una escuadra de carpintero, en honor a San José, pues su nombramiento fue dado a conocer por el Papa Francisco el 19 de marzo, día de la fiesta de San José, de quien es devoto y quien hizo todo en silencio, estimando a su juicio, que en la vida diplomática también se hacen muchos trabajos de manera silenciosa.
Recordó monseñor Escalante, también los primeros días de octubre de 1977, cuando su mamá le trajo al seminario menor, y agradeció la ayuda de las hermanas dominicas que le apoyaron en su decisión de querer estudiar en el Seminario. Palabras de gratitud también tuvo hacia el Seminario Diocesano “Santo Tomás de Aquino”, donde considera que nació y creció, por lo que expresó sus palabras hacía los sacerdotes formadores de su época, hacia algunos de sus compañeros y también a todos los miembros del presbiterio de San Cristóbal.  
Por último, el nuevo Obispo ratificó a quienes le acompañaban: “no solo vinieron a mirar, sino que hoy han sido testigos de eso que sucedió en esta celebración, por lo que ahora tienen el compromiso de orar por mí, para que yo pueda llevar esta misión pastoral en apartadas tierras a buen término” y solicitó al Nuncio, Aldo Giordano, que hiciera extensivo el saludo al Papa Francisco de parte de la Iglesia de San Cristóbal y concluyó agradeciendo a todos los Obispos que se hicieron presente en su ordenación episcopal.

Al concluir la eucaristía solemne, el nuevo Obispo, Monseñor Escalante Molina, recibió de parte del Consejo Legislativo del Estado Táchira, la condecoración Orden Gran Cruz del Táchira; mientras que la Alcaldía de Guásimos le otorgó el botón al mérito y el Seminario Diocesano “Santo Tomas de Aquino” le hizo entrega del botón y banderín de esta casa de formación.
La ceremonia y el coro litúrgico estuvieron a cargo del Seminario Diocesano y luego de la lectura del evangelio, fue presentado al Ordenante Principal, el candidato a la ordenación episcopal y el mandato apostólico fue leído por el Padre Félix María Caicedo López, director del Instituto Universitario Eclesiástico “Santo Tomás de Aquino”.





jueves, 26 de mayo de 2016

Víctor Hugo Basabe recibió ordenación episcopal y tomó posesión de la Diócesis de San Felipe




“Víctor Hugo, antes de dar su respuesta, fue escogido por Dios, fue amado por Dios”, expresó durante la ordenación episcopal monseñor José Luis Azuaje, refiriéndose al nuevo obispo de San Felipe

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Nota de Prensa CEV

Fue el pasado sábado 21 de mayo, a las diez de la mañana, en la Catedral “Nuestra Señora de la Presentación”, en San Felipe, estado Yaracuy. Una nutrida asistencia de la feligresía y autoridades locales, junto a un grupo de familiares y amigos, esperaban con alegría la ordenación episcopal y toma posesión de monseñor Víctor Hugo Basabe, el nuevo obispo de la Diócesis de San Felipe.

Una nota de prensa de la Conferencia Episcopal Venezolana, dio cuenta de la ceremonia religiosa que tuvo entre los “obispos ordenantes principales” a monseñor José Luis Azuaje, primer vice-presidente de la CEV y obispo de la Diócesis de Barinas; monseñor Mario Moronta, segundo vice-presidente de la CEV, y obispo de San Cristóbal; y monseñor Nelson Martínez Rust, ahora obispo emérito de esta iglesia yaracuyana.

La ordenación episcopal contó además con la asistencia de monseñor Aldo Giordano, nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, quien leyó el decreto de la Santa Sede mediante el cual fue nombrado obispo de San Felipe, Victor Hugo Basabe.

“Con una Catedral desbordada de familiares y amigos provenientes del estado Zulia, especialmente desde la Diócesis de El Vigía”, de donde monseñor Basabe era originario, y “de fieles de las distintas parroquias que conforman la Diócesis de San Felipe”, describió el escenario la nota de prensa.

La ordenación del nuevo obispo estuvo amenizada “entre gaitas y alegres cantos interpretados por una orquesta y coro conformado para la ocasión por jóvenes de las distintas parroquias de esta diócesis yaracuyana”.

Monseñor José Luis Azuaje, expresó durante la homilía que “Dios nos llama con amor, no presiona, no obliga” por lo tanto es una respuesta libre su seguimiento, agregando que con esta respuesta se “pasa a ser propiedad exclusiva del Señor”.

Refiriéndose a Víctor Hugo, acotó: “has sido elegido para cumplir una misión, como Jeremías, has sido escogido para proclamar la palabra de Dios” en medio de su pueblo. “Víctor Hugo, antes de dar su respuesta, fue escogido por Dios, fue amado por Dios”.

De igual manera, el obispo de Barinas, citando al Papa Francisco, expresó “que un obispo no es solo la suma de cualidades o virtudes, ciertamente necesarias, sino que este debe conocer a Cristo, ser Testigo del Resucitado, compartir sus sufrimientos y asemejarse a Él”, reveló la nota de prensa de la CEV.

Acotó que el obispo “que hoy se consagra es escogido como un hombre de Dios, no para ser una celebridad, su vocación es estar entre su pueblo. El obispo debe ser profeta y guiar con la verdad, debe caminar delante del pueblo, caminar en medio del pueblo y detrás del pueblo”.


Por su parte, monseñor Víctor Hugo Basabe, al finalizar la ordenación episcopal y ya con todas las insignias episcopales, dio gracias a Dios por este servicio al que ha sido llamado, pidiendo a su nueva grey le acompañen con la oración y con el trabajo pastoral, pues desde ya se siente comprometido a estar cerca de los más pobres, los afligidos, los que buscan consuelo y tienen sed de Dios.

“Monseñor Basabe, por voluntad de Dios, Obispo de la santa Iglesia de San Felipe, en nombre del Romano Pontífice, impartió la bendición con indulgencia plenaria invitando a todos los presentes a esforzarse por permanecer en plena comunión con la Iglesia y en santidad de vida”, culmina la nota de prensa.







domingo, 22 de mayo de 2016

Venezuela: Oliver, el rostro de la crisis en la salud





“La salud es una de las áreas más afectadas por la crisis que padecemos los venezolanos; y el silencio mortal de nuestros enfermos, se transforma en el peor de los lamentos. Si el silencio es el de tu hijo o de un familiar, eso te rompe el corazón”.
Herlinda Báez describió este 20 de mayo, a las puertas del Hospital de Niños “J. M. de los Ríos” de Caracas, el drama por el que travesaban ella y su familia. La mujer buscaba en este centro médico la información necesaria para ingresar a su sobrino de tres meses de nacido. El tiempo no fue suficiente para que el niño llegara a Caracas. Murió en la vía.

“Algo tan sencillo como una gripe le complicó otra condición de salud con la que nació mi sobrino”, dijo Herlinda. “En Venezuela los médicos están sin recursos, nosotros sin dinero, y las farmacias sin medicamentos. No le pudimos salvar la vida”, añadió.

Es la historia que se repite a las puertas y se vive en el interior de los hospitales públicos y en las clínicas privadas de Venezuela. La alarmante estadística de bebés recién nacidos, y que luego fallecen, cada día se incrementa de manera exponencial en cada centro médico, ante la carencia de los insumos y equipos necesarios para las primeras atenciones.

Caracas puntea en las alarmantes necesidades médicas de la población. En el Hospital de Niños “J. M. de los Ríos”, un centro de referencia nacional, solo funcionan dos de nueve quirófanos; y los alimentos que les suministran a los niños se suspendieron ante la escasez.

Hay personas que mueren por falta de medicinas, niños que mueren por desnutrición y otros mueren porque no hay personal médico”, dijo la doctora Yamila Battaglini. En este centro los médicos, enfermeros, familiares y pacientes han protestado varias veces.

El niño Oliver sigue luchando por su vida


Otra historia distinta y en desarrollo es la de Oliver Sánchez Berrroterán, un niño de 8 años de edad que lucha con varias enfermedades y especialmente con un linfoma no Hodgkin.

Este 20 de mayo, Alexis Sánchez, el padre de Oliver, informó a Aleteia, que el niño “está ingresado en una clínica privada donde se encuentra en terapia intensiva, aunque sin peligro, ya que solo le están tratando las otras enfermedades y no el linfoma, todavía”.

Oliver comenzó a ser conocido desde el 27 de febrero pasado, cuando se presentó durante una protesta de médicos y otros trabajadores de la salud en Caracas. El niño tenía colocado un tapabocas y portaba un cartelito que decía: “Quiero curarme, paz y salud”.

Mitzaida Berroterán, su madre, informó a los medios sobre la enfermedad que aquejaba al niño a quien le gusta bailar como Michael Jackson y siempre está de buen humor. 

Si no consigo el tratamiento eso puede desembocar en algo más grave”, dijo con la marcada preocupación que le acompaña desde que supo de la enfermedad del inquieto Oliver.

Durante 15 días el niño fue sometido a diversos estudios en distintos centros de salud. Luego del resultado de la biopsia, al drama del diagnóstico le siguió el de un país sin medicamentos por lo que se vieron obligados a buscarlos con apoyo de las redes sociales.

“Debido a que la actual atención médica la recibe en el centro de salud a través de un seguro privado, cuando este finalice volverá a padecer la carencia de los medicamentos”, dijo Alexis Sánchez. Por eso están dispuestos “a seguir desarrollando la campaña para conseguir los medicamentos a través de Internet y las organizaciones de ayuda”.

En el interior del país la situación es tan dramática como en la capital venezolana. “No hay aparatos, ni respiradores artificiales. Hay hospitales que funcionan como tiendas de campaña en pleno siglo XXI”, dijo el médico Christian Pino en un amplio reportaje difundido por The New York Times el pasado 15 de abril, y que desató la ira del Gobierno.

El Foro por la Vida, instancia que agrupa a más de veinte organizaciones defensoras de los derechos humanos, critica el estado de excepción promulgado por Nicolás Maduro debido a que limita las posibilidades de respuesta de la sociedad ante los graves problemas de inseguridad, alimentación y salud pública que enfrenta el país en este momento”.







Diócesis de Barinas presentó la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”


El miércoles 18 de mayo se formalizó en la Diócesis de Barinas la presentación de la Exhortación Apostólica post-sinodal, “Amoris Laetitia”, sobre el amor en la familia


Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Solange Muñoz // Prensa Diócesis de Barinas

Según una nota de prensa emanada de la Iglesia de Barinas, se conoció que la jornada fue organizada por la pastoral familiar y coordinada por los presbíteros Robert Mayorga, asesor de dicha pastoral y el padre Tony Quintero, vicario de pastoral de la diócesis, realizándose en el Salón Quero´s Silva desde las ocho de la mañana hasta el mediodía.

Intervinieron la Doctora Mariangelica Gutiérrez, con el tema “la Vida en Pareja, desde el Código Civil”, el presbítero Jimmy García, “Carta Apostólica en forma Motu Proprio “Mitis Laudez Dominus Ieusus”; y Monseñor José Luis Azuaje, con la presentación de la carta a las familias “Amoris Laetitia”.

La jurista habló sobre los aspectos fundamentales del Código Civil entre los cuales destacó los requisitos para contraer matrimonio, el divorcio, adulterio, y abandono voluntario entre otros.

Por su parte, el presbítero y canonista Jimmy García, presentó los criterios fundamentales que han guiado la obra de reforma de la Carta Apostólica y Reglas de procedimiento para tratar las causas de nulidad de matrimonio.


Monseñor Azuaje en la presentación de “Amoris Laetitia”, conversó sobre la estructura del documento, la complejidad del tema y el análisis requerido para su correcta comprensión. Indicó que para algunos temas doctrinales, morales o pastorales en cada país o región se requiere aplicar soluciones inculturadas, que tomen en cuenta las tradiciones y  retos locales.

El Obispo de Barinas estacó como fundamental los capítulos cuatro y cinco de esta Exhortación, por su contenido, puesto que no es posible animar un camino de fidelidad y  entrega mutua sino se motiva el desarrollo, del amor conyugal y familiar.


El cuarto capítulo concluye con una reflexión muy importante sobre la “transformación del amor” y en el quinto capítulo, se habla sobre la vida nueva, la cultura del encuentro, y la familia como una extensa red de relaciones.

Refiriéndose al capítulo octavo titulado “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”,  toca el tema sobre el acompañamiento pastoral de situaciones complejas, razonamiento para “descubrir el valor y la riqueza del matrimonio” y muestra cómo se puede “acompañar, discernir e integrar la fragilidad”, tratado desde dos aspectos: la misericordia  y el discernimiento pastoral.


Para concluir, monseñor José Luis Azuaje, animó a los sacerdotes, seminaristas y laicos presentes a profundizar y reflexionar sobre esta exhortación que nos presenta la enseñanza del enfoque cristiano del matrimonio y de la familia, que no es más que una invitación, a la  alegría del amor en la que se puede  creer y  que  nadie es excluido.




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