miércoles, 30 de septiembre de 2015

Ecologistas de Venezuela premian al Papa Francisco



Celebrado el Primer Congreso Mundial de Ciudadanía Verde en Carabobo, publica AleteiaLa Encíclica Laudato Si, y su gestión en favor del medio ambiente le hicieron merecedor del  Premio Mundial de Ciudadanía Verde

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Fotos: Consejo Nacional de Laicos

Laudato Si quiere responder a una pregunta fundamental: “¿Qué clase de mundo queremos dejar a los que nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta no es una pregunta ideológica, ni solo técnica, ni solo científica, sino que es una interrogante fuerte, que coloca la cuestión ecológica en el centro de nuestra humanidad”.

Es el mensaje del nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, al Primer Congreso Mundial de Ciudadanía Verde 2015, que se desarrolló en Valencia (Carabobo), del 21 al 27 de septiembre, y en el que la Green Citizen Foundation y la Fundación Internacional Ambiental Vida Verde (FUNVIVE), entre otras organizaciones, reconocieron el liderazgo inspirador ecológico del Papa Francisco.


Con esta Encíclica el tema de la creación se convierte en parte integrante y central de la Doctrina Social de la Iglesia”, leyó el arzobispo de Valencia, monseñor Reinaldo del Prette Lissot, encargado de recoger la premiación en nombre de la Nunciatura.  

“Deseo manifestar a todos el afecto del Santo Padre Francisco y su sincera gratitud por otorgarle el Reconocimiento Principal al Liderazgo Inspirador Ecológico en el marco del Premio Mundial de Ciudadanía Verde. ¡Reconocimiento que acepta para la gloria de Dios!”, indicó el mensaje de monseñor Giordano.

Precisó que la tesis central del Sumo Pontífice en Laudato Si, es: “el cuidado de la casa común es un problema global y exige como solución una ecología integral”. Además, “es urgente la protección del ambiente natural de las especies animales y vegetales, la lucha contra el calentamiento del clima; la lucha por el derecho del agua, el rechazo al uso indiscriminado e ilimitado de los recursos naturales”.

También destacó otros contenidos de la Encíclica: “la urgente la conversión ecológica; la transformación de los estilos de vida; el cuidado de los ambientes urbanos; la centralidad de las relaciones humanas y sociales; la cuestión educativa; una política que se ocupe del bien común; una economía preocupada en acabar con pobreza”.

Auguró que este congreso “sea un estímulo aún más potente para que las palabras del Santo Padre sean meditadas y puestas en práctica”, también en Venezuela.

Los más débiles son las víctimas

Monseñor Reinaldo Del Prette, arzobispo de Valencia y  María Elena Febres-Cordero, presidenta del Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, junto a los organizadores del Primer Congreso de Ciudadanía Verde 20015
Entretanto, Manuel Díaz, director del canal ecológico Ecovisión, explicó que “nuestro Papa latinoamericano en el Laudato si, identifica a los más débiles como las principales víctimas del cambio climático y llama a cambiar de estilo de vida, y que este justamente sea el desafío que tenga la humanidad”.

Esta Encíclica comprende una advertencia y a la vez una orientación para los diferentes actores de la sociedad, proponiendo alternativas y estrategias para mejorar la calidad de vida, desde las dimensiones ética, social, política, ecológica, institucional, cultural y espiritual”, indicó en carta remitida a la Nunciatura y al Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, anunciando la premiación para el Santo Padre.

“Hemos considerado que el Papa Francisco tiene los méritos suficientes para recibir este galardón que se otorga por primera vez en el campo de la gestión ambiental mundial, desde la concepción de la ciudadanía ambiental”, indicó.

Díaz habló de lo importante que será el aporte del líder de la iglesia católica, en diciembre próximo, durante la Cumbre de la ONU en París, “cuyo propósito es llegar a un acuerdo global para combatir el cambio climático tras fracasos anteriores”.


El jurado calificador estuvo integrado por la Green Citizen Foundation, la Asociación Iberoamericana de Ingeniería Sanitaria, Funvive, Fundación Ecológica Carrillo, Ecovisión, y la Fundación Ambiental Ave Katty Phelps, entre otros.




martes, 29 de septiembre de 2015

¡La CEV está en Roma! Iglesia Venezolana lista para el Sínodo de la Familia



La presidencia de la CEV sostendrá una audiencia con el Papa Francisco y varias reuniones de trabajo en algunas instancias pontificias, antes de dar sus aportes al Sínodo

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Fotos: Padre Albert Jaimes

El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino y el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Diego Padrón Sánchez, se encuentran en Roma desde este 28 de septiembre, y junto a los demás integrantes de la junta directiva del episcopado, cumplen varias actividades antes de participar en el Sínodo de las Familias convocado por el Papa Francisco del 4 al 25 de octubre.

El presbítero Albert Jaimes informó desde la sede del Colegio Venezolano de Roma que a la directiva presidencial de la iglesia venezolana integrada, además, por monseñor José Luis Azuaje, primer vicepresidente; monseñor Mario Moronta, segundo vicepresidente; y el secretario general, padre Víctor Hugo Basabe, la acompañan el arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo Ramón Santana Sequera; y el obispo de El Vigía San Carlos del Zulia, monseñor Juan de Dios Peña Rojas.

XXV aniversario de Ordenación Episcopal




La primera actividad que cumplió la delegación venezolana fue este 28 de septiembre en la “Basílica Parroquial San Lorenzo in Dámaso”, en Roma. 

Allí dieron gracias a Dios por los 25 años de ordenación episcopal de los monseñores: Diego Padrón, Mario Moronta y Ubaldo Santana, consagrados obispos el 27 de mayo de 1990, en la Catedral Metropolitana de Caracas, por el cardenal José Alí Cardenal Lebrún Moratinos.

La misa estuvo presidida por monseñor Ubaldo Santana y concelebrada por los obispos homenajeados”, indicó el padre Albert Jaimes, destacando la presencia de los sacerdotes venezolanos residenciados en el Colegio Venezolano de Roma.


También citó la asistencia del doctor Germán Mundaraín, embajador de Venezuela ante la Santa Sede, y demás diplomáticos del país acreditados ante el Gobierno de Italia y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Mundaraín resaltó que en el ADN de la iglesia se hace evidente su propensión al diálogo, a tender puente, al ecumenismo, abrir muros a la reconciliación. Invitó a todos los venezolanos de buena voluntad a hacer esfuerzos por profundizar los caminos del dialogo. Entregó a representantes de la Iglesia testimonio de sanación recibido en la Embajada ante la Santa Sede a los fines de seguir impulsado la causa de beatificación del venerable José Gregorio Hernández.

Apertura al curso académico 


El padre Albert destacó que la segunda actividad emprendida por la presidencia de la CEV, se realizó el 29 de septiembre en la sede del Colegio Venezolano de Roma, donde dieron apertura al año académico 2015 – 2016.

En este centro, algunos sacerdotes venezolanos que cumplen estudios en diversos centros de formación de esta ciudad y en el Vaticano. El cardenal Jorge Urosa presidió la eucaristía, mientras la homilía estuvo a cargo de monseñor Diego Padrón. 

El arzobispo de Caracas pidió “a Dios guiar a nuestros sacerdotes en el inicio de este curso académico que realizan en diferentes centros de formación”, indicó Jaimes, sacerdote incardinado a la Diócesis de Barinas.

Igualmente destacó que el Purpurado y presidente honorario de la CEV, expresó su agradecimiento y alegría por estar aquí y alentó a los sacerdotes “a seguir formándose para ser mejores servidores del pueblo de Dios”.

Padre Boulanger: “Esta casa es de Ustedes”


Acotó que la visita de la CEV, además de celebrar los 25 años de los tres obispos arriba citados, también se debe a varias reuniones de trabajo que sostendrán en diversas comisiones pontificias, una audiencia con el Papa Francisco; y por supuesto, la participación de Urosa y Padrón en el Sínodo de las familias desde el 4 de octubre.


Indicó que al finalizar la eucaristía compartieron una cena y el rector del Colegio Venezolano de Roma, padre Carlos Boulanger, dirigió unas palabras de estímulo a sus compañeros, y de agradecimiento a los directivos del Episcopado Venezolano por la visita providencial que dispensaron a este centro”. Esta también es su casa”, dijo.




lunes, 28 de septiembre de 2015

¡#29Sep EN CARACAS! Procesión con la imagen de San Miguel Arcángel






El Cardenal Urosa desea éxito a la procesión que, a partir de las 4 de la tarde, recorrerá desde la Plaza Altamira hasta la Plaza Brión de Chacaíto por segundo año consecutivo

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Nota de Prensa

Caracas 28 de Septiembre de 2015.- Previo a su viaje a Roma el día domingo, el Cardenal Jorge Urosa Savino, "recibió en su casa por treinta minutos a María Lucía García, hermana del periodista preso, Leocenis García”, ocasión en que el "máximo jefe de la Iglesia Católica en el país”, conoció “el programa completo de la actividad que se viene desarrollando cada año con la imagen del Arcángel más grande de Venezuela y que recibió a la aprobación".

Durante la reunión, el Cardenal “insistió en la necesidad que el acto sea una demostración de fe en el día de San Miguel Arcángel, y prohibió cualquier arenga o discursos políticos”, según indica la nota enviada a esta redacción. “Los organizadores dieron todo su compromiso, recordando que el año pasado así se había cumplido porque solamente gente vinculada a la Iglesia, como laicos y sacerdotes tomarán la palabra”.

El arzobispo de Caracas deseó éxito “a la actividad y la promesa de sus oraciones”, indica la nota informativa.

Igualmente dieron a conocer que en esta oportunidad la misa que se oficiará al culminar el recorrido desde la Plaza Altamira hasta la Plaza Brión de Chacaíto, será oficiada por el padre Douglas Rafael Buenaño, párroco de “Nuestra Señora de la Encarnación” donde permanece la imagen de San Miguel Arcángel por disposición del Arzobispo.

El martes 29 de septiembre, se conmemora la festividad de San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias del cielo y custodio de la Iglesia de Roma, por lo cual cumpliendo una promesa del fundador del Grupo 6to Poder, se realizará la Procesión en Caracas saliendo desde la Plaza Altamira, a las cuatro de la tarde, y hacia las seis espera arribar  a la Plaza Brión de Chacaíto donde habrá un concierto sacro, la interpretación de “Resucítame” por parte de la actriz María Edilia, previo a la oración de consagración.

Después de los actos se celebrará una misa en la que se esperan la participación de unas diez mil personas, según informaron Zulay Rodriguez y Fedora Collazo. En la organización de esta procesión han participado trescientas personas, a lo largo de “casi tres meses de preparación y está a cargo del grupo 6to Poder”.


La imagen “se ha convertido en un icono de la devoción al Arcángel”, siendo realizada por el artista Manuel Arjona, que también elaboró la escultura de Juan Pablo II que se encuentra en la ciudad de Mérida. Finalmente, los organizadores recuerdan que los asistentes deben ir en zapatos deportivos, vestidos de azul, y portando agua para hidratarse, pues el trayecto es una de doce cuadras.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Papa Francisco: Lo más lindo que hizo Dios, dice la Biblia, fue la familia





Broche de oro para el Encuentro Mundial de la Familia de Filadelfia: La Vigilia contó con estrellas de primer orden: Aretha Franklin, la cantante prodigio Jackie Evancho, Juanes, Matt Maher y la Orquesta Filarmónica de Filadelfia. Presentaba el actor Mark Whalberg (Lone Survivor, The Perfect Storm), quien es católico practicante y padre de cuatro hijos: “Soy más feliz aquí con el Papa y con miles de familias que en toda mi carrera de actor”.

Varias familias dieron su testimonio, entre ellas unos cristianos de origen jordano refugiados en Suecia, que explicaron las actuales dificultades que se viven en esta región del mundo.

Al final el Papa Francisco dejó de lado el discurso que llevaba preparado y habló con emoción sobre la belleza y la verdad de la familia.

A continuación, el discurso que pronunció:

Queridos hermanos y hermanas,
Queridas familias:

Gracias a quienes han dado testimonio, gracias a quienes nos alegraron con el arte, con la belleza, que es el camino para llegar a Dios. La belleza nos lleva a Dios. Y un testimonio verdadero nos lleva a Dios, porque Dios también es la verdad, es la belleza y es la verdad, y un testimonio dado para servir es bueno, nos hace buenos, porque Dios es bondad. Nos lleva a Dios. Todo lo bueno, todo lo verdadero y todo lo bello nos lleva a Dios. Porque Dios es bueno, Dios es bello, Dios es verdad. Gracias a todos, a los que nos dieron un mensaje aquí y a la presencia de ustedes que también es un testimonio, un verdadero testimonio de que vale la pena la vida en familia, de que una sociedad crece fuerte, crece hermosa y crece fuerte si se edifica sobre la base de la familia.

Una vez un chico me preguntó… ustedes saben que los chicos preguntan cosas difíciles. Me preguntó Padre, ¿qué hacía Dios antes de crear el mundo? Les aseguro que me costó contestarle. Y le dije lo que les digo ahora a ustedes: antes de crear el mundo, Dios amaba, porque Dios es amor. Pero era tal el amor que tenía en sí mismo, ese amor entre el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, era tan grande, tan desbordante, que, esto no sé si es muy teológico pero lo van a entender, era tan grande que no podía ser egoísta, tenía que salir de si mismo para tener a quien amar fuera de sí.

Y ahí Dios creó el mundo, ahí Dios hizo esta maravilla en la que vivimos, y que como estamos un poquito mareados la estamos destruyendo. Pero lo más lindo que hizo Dios, dice la Biblia, fue la familia. Creo al hombre y a la mujer: ¡y les entrego todo, les entregó el mundo: crezcan, multiplíquense, cultiven la tierra, háganla producir, háganla crecer! Todo el amor que hizo en esa creación maravillosa se la entregó a una familia.
Volvemos atrás un poquito: todo el amor que Dios tiene en sí, toda la belleza que Dios tiene en sí, toda la verdad que Dios tiene en sí la entregó a una familia, y una familia es realmente familia cuando es capaz de abrir los brazos y recibir todo ese amor.

Por supuesto que el paraíso terrenal no está más acá, que la vida tiene sus problemas, que los hombres por la astucia del demonio aprendieron a dividirse. Y todo ese amor que Dios nos dio casi se pierde. Y al poquito tiempo el primer crimen, el primer fratricidio, un hermano mata a otro hermano, la guerra. El amor, la belleza y la verdad de Dios, y la destrucción de la guerra, y entre esas dos posiciones caminamos nosotros hoy. Nos toca a nosotros elegir. Nos toca a nosotros decidir qué camino para andar.

Pero volvamos atrás. Cuando el hombre y su esposa se equivocaron y se alejaron de Dios, Dios no los dejó solos. (Era) tanto el amor, tanto el amor que empezó a caminar con la humanidad, empezó a caminar con su pueblo, hasta que llegó el momento maduro, y le dio la muestra de amor más grande, su Hijo. Y a su hijo ¿dónde lo mandó? ¿a un palacio a una ciudad, a formar una empresa? ¡Lo mando a una familia!, Dios entró en el mundo a través de una familia.

Y pudo hacerlo porque esa familia era una familia que tenía el corazón abierto al amor, que tenía las puertas abiertas al amor. Pensemos en María jovencita. No lo podía creer, ¿cómo puede suceder esto? Y cuando le explicaron, obedeció. Pensemos en José, lleno de ilusiones de formar un  hogar, se encuentra con esta sorpresa que no entiende, acepta. Obedece, y en la obediencia de amor de esta mujer María y de este hombre José se da una familia en la que viene Dios. Dios siempre golpea las puertas de los corazones, le gusta hacerlo, le sale de adentro, pero ¿saben qué es lo que más le gusta?, golpear las puertas de la familia y encontrar la familias unidas, encontrar las familias que se quieren, encontrar las familias que hacen crecer a sus hijos y los educan y los llevan adelante y que crean una sociedad de verdad, de bondad y de belleza.

Estamos en la fiesta de la familia. La familia tiene carta de ciudadanía divina, ¿está claro? La carta de ciudadanía que tiene la familia se la dio Dios, para que en su seno creciera cada vez más la verdad, el amor y la belleza.

Claro, alguno de ustedes me puede decir, padre, usted habla así porque es soltero. En las familias hay dificultades, en las familias discutimos, en las familias a veces vuelan los platos, en las familias los hijos traen dolores de cabeza. no voy a hablar de la suegra, pero en las familias siempre, siempre, hay cruz. Siempre. Porque el amor de Dios, el Hijo de Dios nos abrió también ese camino.

Pero en las familias también, después de la cruz hay resurrección. Porque el Hijo de Dios nos abrió ese camino. Por eso, la familia es, perdónenme la palabra, es una fábrica de esperanza, es una fábrica de esperanza de vida y de resurrección. Dios fue el que abrió ese camino.

Y los hijos, los hijos dan trabajo, nosotros como hijos dimos trabajo. A veces en casa veo alguno de mis colaboradores que vienen a trabajar con ojeras, tiene un bebé de un mes, dos meses, y le pregunto ¿no dormiste? Y no, lloró toda la noche. En la familia hay dificultades, pero esas dificultades se superan con amor. El odio no supera ninguna dificultad. La división de los corazones no supera ninguna dificultad, solamente el amor es capaz de superar la dificultad. El amor es fiesta, el amor es gozo, el amor es seguir adelante.

Y no quiero seguir hablando porque se hace demasiado largo, pero quisiera marcar dos puntitos de la familia en los que quisiera que se tuviera un especial cuidado. No solo quisiera, tenemos que tener un especial cuidado: los niños y los abuelos.

Los niños y los jóvenes son el futuro, la fuerza, los que llevan adelante, son aquellos en los que ponemos esperanza. Los abuelos son la memoria de la familia, son los que nos dieron la fe, nos transmitieron la fe. Cuidar a los abuelos y cuidar a los niños es la muestra de amor, no se si más grande pero yo diría más promisoria de la familia, porque promete el futuro. Un pueblo que no sabe cuidar a los niños y un pueblo que no sabe cuidar a los abuelos es un pueblo sin futuro, porque no tiene la fuerza y no tiene la memoria que lo lleve adelante.


Y bueno, la familia es bella, pero cuesta, trae problemas. En la familia a veces hay enemistades, el marido se pelea con la mujer o se miran mal, o los hijos con el padre…. Les sugiero un consejo, nunca terminen un día sin hacer la paz. En una familia no se puede terminar el día en guerra. Que Dios los bendiga, que Dios les de fuerza, que Dios los anime a seguir adelante. Cuidemos la familia, defendemos la familia, porque ahí, ahí se juega nuestro futuro. Gracias, que Dios los bendiga, y recen por mí, por favor.


sábado, 26 de septiembre de 2015

¿ESCUCHARÁN LA VOZ DE LA #IGLESIA? Cárceles venezolanas de terror: Que el Estado intervenga







Nuevamente la iglesia mostró su preocupación ante la situación de las cárceles en Venezuela, y con motivo de la fiesta de “Nuestra Señora de las Mercedes”, patrona de los presos, exhortó al Estado “permita la observación de Organismos de Derechos Humanos”, y buscar la “redención y reinserción social” de los condenados y procesados.

Monseñor Roberto Lückert León, arzobispo de Coro y presidente de la comisión de justicia y paz de la Conferencia Episcopal Venezolana; monseñor Baltazar Porras Cardozo, arzobispo de Mérida y presidente comisión de pastoral social; y el presbítero doctor Saúl Ron Braasch, dieron a conocer un comunicado amparados en una frase de Jesucristo: “Estuve en la cárcel y no viniste a verme”. (Mt. 25, 43).

Interpelados por la terrible situación


Expresamos nuestro profundo dolor por los acontecimientos de violencia que día a día se viven en los centros penitenciarios del país, hechos que derivan en el trágico desenlace de numerosos muertos y heridos que consternan a muchas familias y toda nuestra sociedad”, indicaron los sacerdotes.

Puntualizaron que esta realidad “se ve reflejada hoy en la terrible situación ocurrida en días pasados en las cárceles de Tocorón y Tocuyito”. Efectivamente, se referían a los hechos ocurridos en la madrugada del 31 de agosto, cuando un incendio se desató en el Complejo Penitenciario de Carabobo, dejando 18 víctimas entre los procesados.

Acto seguido, el Episcopado reiteró y enumeró los males de las cárceles venezolanas: “inobservancias del debido proceso; el velar por la integridad física y psíquica de los internos evitando las torturas y los tratos crueles, el garantizar espacios y condiciones sanitarias en la infraestructuras carcelarias; el oportuno traslado a los tribunales de justicia; y el buen trato a los familiares, voluntarios penitenciarios en sus visitas reglamentarias; y el derecho a una alimentación balanceada”.

Preocupación por los “pranes”. Por otra parte, la iglesia observa con preocupación el surgimiento y fortalecimiento de internos privilegiados conocidos como “pranes”, porque “controlan desde la seguridad del régimen penitenciario e incluso se dedican a actividades delictivas organizadas desde sus centros penitenciarios”.

Ante esta realidad general de las cárceles en el país exhortan a la “intervención efectiva del Estado Venezolano para mejorar las estructuras carcelarias y superar las condiciones inhumanas en las que viven los privados y privadas de libertad”.

Piden controlar “seriamente los hechos criminales”, sus ramificaciones, operaciones y complicidades ocurridas en los centros penitenciarios, “a fin de determinar las responsabilidades a que haya lugar”, aplicando además, “las Reglas Mínimas para el trato de reclusos de las Naciones Unidas”.

Igualmente, la iglesia considera necesario la iniciación de “un diálogo constructivo y armónico entre la sociedad y las autoridades que permita la búsqueda conjunta de soluciones viables y sostenibles”, en beneficio de los privados de libertad.  

Tomó en cuenta a los presos políticos

El comunicado también aborda el aspecto relativo a los presas por motivaciones políticas, indicando que en esta temática “se evidencia pública y comunicacionalmente violaciones a sus derechos fundamentales de manera  reiterada”.


Finalmente, pide al Estado tomar las “acciones contundentes para erradicar estos hechos, de manera que restaure una justicia autentica, evitando convertirse en un actor indiferente y cómplices de esta realidad”.


CEV lanza programa de radio “Iglesia Venezuela”



 Radio María Venezuela 1450 AM será la emisora matriz que cada ocho días transmitirá este programa de alcance nacional para dar a conocer el trabajo de la Iglesia en el país

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

“El próximo lunes 28 de septiembre de 2015, la Conferencia Episcopal Venezolana, bajo la producción ejecutiva del departamento de medios de comunicación social, dará inicio al programa “Iglesia Venezuela” en Radio María Venezuela 14.50 AM, los lunes de cada semana a las 11:00 am”.

La información procedente de la CEV indica que “Iglesia Venezuela” tiene como objeto “dar a conocer los diversos acontecimientos eclesiales que se dan en nuestro país”, el trabajo del secretariado permanente del episcopado venezolano, y en esta primera etapa, “los preparativos para la próxima asamblea nacional de pastoral” del 6 al 8 de noviembre”.

“Iglesia Venezuela” será un programa informativo y noticioso de carácter nacional y estará bajo la conducción del padre Pedro Pablo Aguilar, director del departamento de medios de la CEV.

Para el área metropolitana de Caracas el programa puede ser escuchado por el dial 14.50 AM de Radio María Venezuela y también a través de la web www.radiomaria.org.ve  




jueves, 24 de septiembre de 2015

Francisco: Como Martin Luther King soñad la libertad de los oprimidos



El Pontífice encandila a los congresistas evocando el sueño americano de amor y de justicia que trasciende las fronteras


“Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad”, dijo el Papa Francisco al dirigirse a los miembros del Congreso de EEUU, en un discurso evocativo de los valores y la historia norteamericana.

Aleteia reseña que el Papa Francisco citó para ello a tres hijos y una hija de EEUU: “cuatro personas, cuatro sueños”: “Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios”.

El Pontífice con su discurso se ganó el corazón y la mente del Congreso de EEUU, lo demuestran los 37 aplausos de interrupción y los 8 stading ovation.

El rostro de conmoción del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien hizo la invitación oficial al pontífice, es la imagen final del éxito del discurso de Bergoglio. Un Congreso que al inicio se opuso a este encuentro.

El Papa tocó el corazón del Congreso por los temas más reconocidos en la Constitución de los Estados Unidos: La libertad y la felicidad de todos los hombres y las mujeres.

A continuación el Discurso completo del Papa Francisco en el Congreso de los Estados Unidos:



Señor Vicepresidente,
Señor Presidente,
Distinguidos Miembros del Congreso,
Queridos amigos:

Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común.

Cada hijo o hija de un país tiene una misión, una responsabilidad personal y social. La de ustedes como Miembros del Congreso, por medio de la actividad legislativa, consiste en hacer que este País crezca como Nación. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas.

Se trata de una tarea que me recuerda la figura de Moisés en una doble perspectiva. Por un lado, el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel simboliza la necesidad que tienen los pueblos de mantener la conciencia de unidad por medio de una legislación justa. Por otra parte, la figura de Moisés nos remite directamente a Dios y por lo tanto a la dignidad trascendente del ser humano. Moisés nos ofrece una buena síntesis de su labor: ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada rostro.

En esta perspectiva quisiera hoy no sólo dirigirme a ustedes, sino con ustedes y en ustedes a todo el pueblo de los Estados Unidos. Aquí junto con sus Representantes, quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y –poco a poco– conseguir una vida mejor para los suyos. Que no se resignan solamente a pagar sus impuestos, sino que –con su servicio silencioso– sostienen la convivencia. Que crean lazos de solidaridad por medio de iniciativas espontáneas pero también a través de organizaciones que buscan paliar el dolor de los más necesitados.

Me gustaría dialogar con tantos abuelos que atesoran la sabiduría forjada por los años e intentan de muchas maneras, especialmente a través del voluntariado, compartir sus experiencias y conocimientos. Sé que son muchos los que se jubilan pero no se retiran; siguen activos construyendo esta tierra. Me gustaría dialogar con todos esos jóvenes que luchan por sus deseos nobles y altos, que no se dejan atomizar por las ofertas fáciles, que saben enfrentar situaciones difíciles, fruto muchas veces de la inmadurez de los adultos. Con todos ustedes quisiera dialogar y me gustaría hacerlo a partir de la memoria de su pueblo.

Mi visita tiene lugar en un momento en que los hombres y mujeres de buena voluntad conmemoran el aniversario de algunos ilustres norteamericanos. Salvando los vaivenes de la historia y las ambigüedades propias de los seres humanos, con sus muchas diferencias y límites, estos hombres y mujeres apostaron, con trabajo, abnegación y hasta con su propia sangre, por forjar un futuro mejor. Con su vida plasmaron valores fundantes que viven para siempre en el alma de todo el pueblo. Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad. Estos hombres y mujeres nos aportan una hermenéutica, una manera de ver y analizar la realidad. Honrar su memoria, en medio de los conflictos, nos ayuda a recuperar, en el hoy de cada día, nuestras reservas culturales.

Me limito a mencionar cuatro de estos ciudadanos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.

Estamos en el ciento cincuenta aniversario del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, el defensor de la libertad, que ha trabajado incansablemente para que «esta Nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad». Construir un futuro de libertad exige amor al bien común y colaboración con un espíritu de subsidiaridad y solidaridad.

Todos conocemos y estamos sumamente preocupados por la inquietante situación social y política de nuestro tiempo. El mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere. Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar. Y, por otra parte, puede generarse una tentación a la que hemos de prestar especial atención: el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores. El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos. Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar. A eso este pueblo dice: No.

Nuestra respuesta, en cambio, es de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia. Se nos pide tener el coraje y usar nuestra inteligencia para resolver las crisis geopolíticas y económicas que abundan hoy. También en el mundo desarrollado las consecuencias de estructuras y acciones injustas aparecen con mucha evidencia. Nuestro trabajo se centra en devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos. Ir hacia delante juntos, en un renovado espíritu de fraternidad y solidaridad, cooperando con entusiasmo al bien común.

El reto que tenemos que afrontar hoy nos pide una renovación del espíritu de colaboración que ha producido tanto bien a lo largo de la historia de los Estados Unidos. La complejidad, la gravedad y la urgencia de tal desafío exige poner en común los recursos y los talentos que poseemos y empeñarnos en sostenernos mutuamente, respetando las diferencias y las convicciones de conciencia.

En estas tierras, las diversas comunidades religiosas han ofrecido una gran ayuda para construir y reforzar la sociedad. Es importante, hoy como en el pasado, que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada. Tal cooperación es un potente instrumento en la lucha por erradicar las nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias que pueden ser superadas sólo con nuevas políticas y consensos sociales.

Apelo aquí a la historia política de los Estados Unidos, donde la democracia está radicada en la mente del Pueblo. Toda actividad política debe servir y promover el bien de la persona humana y estar fundada en el respeto de su dignidad. «Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que han sido dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad» (Declaración de Independencia, 4 julio 1776). Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo.

En esta sede quiero recordar también la marcha que, cincuenta años atrás, Martin Luther King encabezó desde Selma a Montgomery, en la campaña por realizar el «sueño» de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Su sueño sigue resonando en nuestros corazones. Me alegro de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los «sueños». Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos.

En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes. Trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados. A estos pueblos y a sus naciones, desde el corazón de la democracia norteamericana, deseo reafirmarles mi más alta estima y reconocimiento. Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos, pero es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente. Sin embargo, cuando el extranjero nos interpela, no podemos cometer los pecados y los errores del pasado. Debemos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más noble y justo posible, mientras formamos las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los «vecinos», a todo lo que nos rodea. Construir una nación nos lleva a pensarnos siempre en relación con otros, saliendo de la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiaridad, dando lo mejor de nosotros. Confío que lo haremos.

Nuestro mundo está afrontando una crisis de refugiados sin precedentes desde los tiempos de la II Guerra Mundial. Lo que representa grandes desafíos y decisiones difíciles de tomar. A lo que se suma, en este continente, las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos? No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste. Recordemos la regla de oro: «Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes» (Mt 7,12).

Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo.

Esta certeza es la que me ha llevado, desde el principio de mi ministerio, a trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte. Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito. Recientemente, mis hermanos Obispos aquí, en los Estados Unidos, han renovado el llamamiento para la abolición de la pena capital. No sólo me uno con mi apoyo, sino que animo y aliento a cuantos están convencidos de que una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación.

En estos tiempos en que las cuestiones sociales son tan importantes, no puedo dejar de nombrar a la Sierva de Dios Dorothy Day, fundadora del Movimiento del trabajador católico. Su activismo social, su pasión por la justicia y la causa de los oprimidos estaban inspirados en el Evangelio, en su fe y en el ejemplo de los santos.

¡Cuánto se ha progresado, en este sentido, en tantas partes del mundo! ¡Cuánto se viene trabajando en estos primeros años del tercer milenio para sacar a las personas de la extrema pobreza! Sé que comparten mi convicción de que todavía se debe hacer mucho más y que, en momentos de crisis y de dificultad económica, no se puede perder el espíritu de solidaridad internacional. Al mismo tiempo, quiero alentarlos a recordar cuán cercanos a nosotros son hoy los prisioneros de la trampa de la pobreza. También a estas personas debemos ofrecerles esperanza. La lucha contra la pobreza y el hambre ha de ser combatida constantemente, en sus muchos frentes, especialmente en las causas que las provocan. Sé que gran parte del pueblo norteamericano hoy, como ha sucedido en el pasado, está haciéndole frente a este problema.

No es necesario repetir que parte de este gran trabajo está constituido por la creación y distribución de la riqueza. El justo uso de los recursos naturales, la aplicación de soluciones tecnológicas y la guía del espíritu emprendedor son parte indispensable de una economía que busca ser moderna pero especialmente solidaria y sustentable. «La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común» (Laudato si’, 129). Y este bien común incluye también la tierra, tema central de la Encíclica que he escrito recientemente para «entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común» (ibíd., 3).

«Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos» (ibíd., 14).

En Laudato si’, aliento el esfuerzo valiente y responsable para «reorientar el rumbo» (N. 61) y para evitar las más grandes consecuencias que surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana. Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos –y este Congreso– están llamados a tener un papel importante. Ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una «cultura del cuidado» (ibíd., 231) y una «aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza» (ibíd., 139). La libertad humana es capaz de limitar la técnica (cf. ibíd., 112); de interpelar «nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder» (ibíd., 78); de poner la técnica al «servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral» (ibíd., 112). Sé y confío que sus excelentes instituciones académicas y de investigación pueden hacer una contribución vital en los próximos años.

Un siglo atrás, al inicio de la Gran Guerra, «masacre inútil», en palabras del Papa Benedicto XV, nace otro gran norteamericano, el monje cisterciense Thomas Merton. Él sigue siendo fuente de inspiración espiritual y guía para muchos. En su autobiografía escribió: «Aunque libre por naturaleza y a imagen de Dios, con todo, y a imagen del mundo al cual había venido, también fui prisionero de mi propia violencia y egoísmo. El mundo era trasunto del infierno, abarrotado de hombres como yo, que le amaban y también le aborrecían. Habían nacido para amarle y, sin embargo, vivían con temor y ansias desesperadas y enfrentadas». Merton fue sobre todo un hombre de oración, un pensador que desafió las certezas de su tiempo y abrió horizontes nuevos para las almas y para la Iglesia; fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones.

En tal perspectiva de diálogo, deseo reconocer los esfuerzos que se han realizado en los últimos meses y que ayudan a superar las históricas diferencias ligadas a dolorosos episodios del pasado. Es mi deber construir puentes y ayudar lo más posible a que todos los hombres y mujeres puedan hacerlo. Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo, que podría haber estado interrumpido por motivos legítimos, se abren nuevos horizontes para todos.

Esto ha requerido y requiere coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad. Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios (cf. Evangelii gaudium, 222-223).

Igualmente, ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas.

Tres hijos y una hija de esta tierra, cuatro personas, cuatro sueños: Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios. Cuatro representantes del pueblo norteamericano.

Terminaré mi visita a su País en Filadelfia, donde participaré en el Encuentro Mundial de las Familias. He querido que en todo este Viaje Apostólico la familia fuese un tema recurrente. Cuán fundamental ha sido la familia en la construcción de este País. Y cuán digna sigue siendo de nuestro apoyo y aliento. No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia.

De modo particular quisiera llamar su atención sobre aquellos componentes de la familia que parecen ser los más vulnerables, es decir, los jóvenes. Muchos tienen delante un futuro lleno de innumerables posibilidades, muchos otros parecen desorientados y sin sentido, prisioneros en un laberinto de violencia, de abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No nos es posible eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia.

Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo de Merton.

Me he animado a esbozar algunas de las riquezas de su patrimonio cultural, del alma de su pueblo. Me gustaría que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar.


Que Dios bendiga a América.



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