domingo, 30 de agosto de 2015

Monseñor Adán Ramírez: “El sacerdote no está pasado de moda, ni lo estará nunca”



Durante la celebración de sus Bodas de Plata Sacerdotales, se despidió como párroco de la Basílica “Santa Teresa”, iglesia en la que durante 18 años fue Custodio del Nazareno de San Pablo; ahora será el nuevo Deán de la Catedral Metropolitana de Caracas

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

Caracas, 30 de agosto de 2015.- “Hermanos, permítanme que esta mañana les confiese y proclame, junto a mi vértigo y limitación personal ante este don inestimable del sacerdocio ministerial, que es realmente gratificante en la vida de un hombre ser sacerdote. Y es que el sacerdote no está pasado de moda ni lo estará nunca”.

Es el mensaje de monseñor Adán Ramírez Ortiz, cuando este 29 de agosto, presidió una eucaristía en la Basílica “Santa Teresa” de Caracas, con motivo de celebrar 25 años de ordenación sacerdotal, ocasión que sirvió para despedirse de la parroquia en la que estuvo al frente durante 18 años ya que a partir del venidero 6 de septiembre, asumirá nuevas responsabilidades como Deán del Capítulo Metropolitano capitalino.


“En mis Bodas de Plata sacerdotales, quiero renovar mi entrega al Señor como lo hizo María, mi adhesión a la Santa Madre Iglesia, y a la Fe de Pedro y sus Sucesores. Acompáñenme en sus oraciones en esta nueva acción de gracias”, se leía en la tarjeta de recuerdo repartida en el templo que custodia al Nazareno de San Pablo, nuevamente abarrotado de feligreses para acompañar a su párroco en tan importante fecha.


La homilía de rigor fue pronunciada por el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, quien además de valorar el trabajo de monseñor Adán Ramírez Ortíz, informó acerca de sus nuevas responsabilidades. 

Ahora con gran generosidad y desprendimiento ha aceptado mi encargo de presidir el Capítulo Metropolitano de Caracas que dirige la marcha pastoral de la Catedral capitalina”, precisó Urosa.

Vale decir que Adán Ramírez Ortíz, fue ordenado sacerdote el 01 de septiembre de 1990, por el XIII arzobispo de Caracas, como también recordó el Cardenal.


La ceremonia contó con la presencia del nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, quien junto a su secretario saludó efusivamente al celebrante por sus bodas de plata sacerdotales. 

De igual manera asistió el obispo auxiliar de Caracas, monseñor Jesús González de Zárate; monseñor Nicolás Bermúdez, obispo auxiliar emérito; el exarca de la iglesia greco – melquita de Venezuela, monseñor Georges Kahhale, y un grupo de presbíteros: Miguel Acevedo, Armelín De Souza, Robin Zambrano y Antonio Abeijón, entre otros diáconos y seminaristas.

Agradecido al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo


Doy gracias a Cristo Jesús que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. En efecto, doy gracias a Dios Padre Todopoderoso que, en su providencia amorosa, me llamó desde el seno de mi madre a la fe y al sacerdocio. Doy gracias al Espíritu Santo que, abundante, se derramó sobe mí, de manos del recordado y venerado Cardenal José Alí Lebrum Moratinos hace 25 años y me ungió sacerdote para siempre”, acotó en su mensaje.

Consideró que es “inmerecidamente grande y hermoso ser sacerdote, que debemos hacer todo lo posible para que nosotros los sacerdotes seamos lo que debemos ser”. Igualmente hizo un llamado a no ser conformistas. “No podemos conformarnos con que así son los tiempos que corren”, indicó acerca de la realidad actual.

Habló de la necesidad de “redoblar la oración por las vocaciones sacerdotales, por estos seminaristas, por sus formadores; es urgente, es apremiante rezar por el florecimiento en las familias y en las parroquias de vocaciones al sacerdocio ministerial”.

Hemos conocido el amor

Monseñor Adán Ramírez Ortíz, expresó: “según han ido pasando los años, me convenzo cada vez de que la clave del sacerdocio no es otra que el amor”. Es decir, “la expresión aquí en la tierra de la misericordia de Dios que es un padre bueno y fiel que, por ello el sacerdote debe ser testigo y servidor ante los hermanos de la ternura de Dios hecha misericordia. Pero eso sí, nadie da lo que no tiene…”, explicó.

Nada hay más importante y decisivo que el amor y el sacerdote está llamado a ser especialista del amor”, indicó monseñor Adán Ramírez.

Explicó que “ese mismo amor”, es al que el Papa emérito, Benedicto XVI, “dedicó su primera y hermosísima encíclica y comprometió su luminoso y sereno, firme y apacible ministerio apostólico petrino y la manera sencilla como nos lo ha propuesto y aplicado hoy en la vida de la Iglesia, el Papa Francisco”.

Despedida y último aviso parroquial


Monseñor Adán Ramírez tuvo palabras muy cargadas de sentimientos en su mensaje de despedida, y no fueron pocos los feligreses compungidos y llorosos. 

“La Divina Providencia quiso que compartiéramos estos dieciocho años juntos. Hemos caminado en comunión para hacer transparente a Jesucristo, nuestro Salvador, y para ser signo del amor de Dios a través de nuestra unidad, unidad que nos da el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones”, sostuvo en un aparte de su mensaje.

Han sido para mí, como lo he dicho en distintos lugares, años muy felices. Aquí con ustedes he aprendido a ser párroco”, sostuvo en medio de contenidas lágrimas. “Gracias por la acogida cordial que siempre me brindaron; gracias por el testimonio de fe y amor que me ofrecieron, especialmente los más humildes y sencillos devotos del Nazareno de San Pablo”.

La humildad de monseñor Adán Ramírez, permitió escucharle pedir perdón a sus feligreses. “Les pido perdón por mis faltas: por las veces que no les atendí como debía, por las veces que esperaban legítimamente algo de mí y no lo obtuvieron, o por las veces que les fallé, que no estuve a la altura de las circunstancias. Por todo ello y por lo que se me oculta a la memoria y está en la presencia de Dios, perdón”.

“Hasta siempre, hasta pronto, hasta que Dios quiera, hasta el cielo, porque esta historia no termina, sigue; seguimos con la misma misión, buscando una ciudad que no se acaba, una ciudad de eternidad”, expresó en su despedida.

Finalmente, monseñor Adán Ramírez Ortíz, hizo el que consideró su último aviso parroquial en la Basílica “Santa Teresa”: “el próximo domingo 6 de septiembre, a las 10:30 am, el Sr Cardenal le dará posesión canónica al Nuevo Párroco, mi querido hermano, profesor y amigo, el Reverendo Monseñor Henry William Padilla”.

Pidió que lo reciban con afecto y alegría. “Cierren filas al lado de su nuevo pastor así como lo hicieron conmigo, el mejor homenaje a la amistad que ha nacido entre ustedes y yo, es que le apoyen a él, le reconozcan como su legítimo párroco, eso me hará muy feliz y me sentiré orgulloso de ustedes”, acotó el sacerdote.


Antes de la bendición solemne, una placa le fue entregada en Reconocimiento por el servicio brindado en la parroquia “Santa Teresa”.

NOTA FINAL: Monseñor Adán Ramírez Ortiz permitió al periodista fotografiarlo al lado de una placa colocada en la entrada de la oficina parroquial en la que están escritos los nombres de los que han sido párrocos en esta iglesia de Caracas. El primer párroco fue el presbítero doctor Valentín de San Juan (1865-1876). Le siguen: presbítero doctor Andrés María Riera (1876-1878); presbítero doctor Manuel Vizcaya (1878-1893); presbítero doctor Rafael Parra (1893-1900); presbítero doctor Mariano Parra (1900-1933); presbítero José González (1933-1934); presbítero Manuel López (1934-1937); presbítero Juan Manuel Coronel (1937-1939); monseñor Hortencio Carrillo (1939-1970); monseñor Francisco Javier Monterrey (1970 … ); monseñor Juan Francisco Hernández (1970-1974). La misma placa menciona a los “párroco y rectores de la Basílica Menor Santa Teresa”: monseñor Juan Francisco Hernández (1974-1991); presbítero licenciado Ángel Arturo Ríos (1991- 1997); y monseñor Adán Ramírez Ortiz, desde 1997, hasta este 29 de agosto de 2015.


Desde muy temprano y hasta culminar la eucaristía, los feligreses e integrantes de los movimientos de apostolado y cofradías, les brindaron sus saludos y deseos de muchos éxitos a monseñor Ramírez Ortíz. 








sábado, 29 de agosto de 2015

Obispo de Los Teques cuestionó el drama que se vive en la frontera colombo - venezolana



“¿Contrabandistas? ¿Paramilitares? ¿Traficantes de droga? ¿Se hicieron los respectivos procesos legales para determinarlo? ¿Fueron encontrados culpables y sentenciados? ¿Esa es la condena: perseguidos, deportados y sus casas destruidas?”, preguntó en un comunicado

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic

Los Teques, 29 de agosto de 2015.- Monseñor Freddy Fuenmayor Suárez, obispo de la Diócesis de Los Teques, dio a conocer una serie de consideraciones acerca de la situación que se está viviendo en la frontera de Venezuela y Colombia, estimando que “no eran escenas de un pasado lejano o de distantes latitudes. Eran de aquí y de ahora, en nuestro propio suelo”.

El obispo manifestó que con “estupor, sorpresa e indignación hemos visto en los noticieros y redes las imágenes de hombres, mujeres y niños, con la angustia y la desesperación dibujadas en sus rostros, cargando sobre sus hombros armarios, maletas y utensilios, atravesando un río que hace de frontera entre las dos patrias, hijas predilectas del Libertador Simón Bolívar”, según se lee en el comunicado.

A continuación el comunicado de Monseñor Freddy Fuenmayor:


Diócesis de Los Teques
Curia Diocesana

Algunas consideraciones sobre la situación en la frontera colombo-venezolana

A los pastores y fieles de la Diócesis de Los Teques y a todas las personas de buena voluntad:

No eran escenas de un pasado lejano o de distantes latitudes. Eran de aquí y de ahora, en nuestro propio suelo. Con estupor, sorpresa e indignación hemos visto en los noticieros y redes las imágenes de hombres, mujeres y niños, con la angustia y la desesperación dibujadas en sus rostros, cargando sobre sus hombros armarios, maletas y utensilios, atravesando un río que hace de frontera entre las dos patrias, hijas predilectas del Libertador Simón Bolívar. ¿Contrabandistas? ¿Paramilitares? ¿Traficantes de droga? ¿Se hicieron los respectivos procesos legales para determinarlo? ¿Fueron encontrados culpables y sentenciados? ¿Esa es la condena: perseguidos, deportados y sus casas destruidas?

Comparto plenamente el contenido de los comunicados de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana, de Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, y de la Confederación de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER).

Para no repetir palabras y conceptos simplemente les invito a leerlos con detenimiento. Pongamos esta difícil situación en las manos del Señor. Cercanos a la celebración de la fiesta de la patrona de Venezuela, N. S. de Coromoto, imploremos la intercesión de María ante el Señor Jesucristo para que prevalezca la sensatez, que la lucha contra el delito en la frontera se realice de acuerdo al ordenamiento legal y en un profundo respeto a los derechos de las personas, especialmente de los más vulnerables; que ante el conflicto se imponga el diálogo y se busque la superación de los problemas. “Bienaventurados los que trabajan por la paz” (Mt 5, 9).

Los Teques, 28 de agosto de 2015.

† Monseñor Freddy Fuenmayor
Obispo de Los Teques 


Diócesis de Guarenas inicia Misión Evangelizadora en sector “Las Casitas” de Guatire


Un grupo de seminaristas y laicos encabezan la actividad misionera que estará centrada en el sector “Las casitas” de Guatire, la cual durará hasta el venidero 6 de septiembre, marco festivo de la Virgen de Coromoto

Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Fotos: Rafael Toro / Santa Cruz de Pacairigua

Guatire, 29 de agosto de 2015.- Como parte del Plan Diocesano de Renovación Pastoral, seminaristas de la Diócesis de Guarenas junto a miembros de la pastoral juvenil parroquial y la Legión de María, dieron inicio este 27 de agosto a la “Misión Evangelizadora”, en la urbanización “Doctor Arnaldo Arocha”, también conocida como “Las Casitas”, perteneciente a la parroquia “Santa Cruz de Pacairigua” de Guatire.

Se conoció que la iniciativa partió de parte del Obispo de la Diócesis de Guarenas, monseñor Gustavo García Naranjo, junto al equipo que lo acompaña. La intención es "reavivar la conciencia de que la Iglesia desde su inicio es misionera", según informó Rafael Toro Conteras, laico comprometido de esta dinámica parroquia mirandina.

Informó que la Misa de Envío fue presidida por el presbítero Teodoro Sosa, párroco de “Sagrado Corazón de Jesús”, dando de esta manera el inicio a las actividades misioneras que durarán hasta el próximo 6 de septiembre en el marco de las festividades de la Virgen de Coromoto.



El Padre Teodoro recordó lo importante que es para todo bautizado cumplir con el mandato de Jesús de ir; ser propagadores de la Buena Nueva; ser Discípulos Misioneros del Señor; y ser profeta de la alegría que nos caracteriza en medio del mundo.




viernes, 28 de agosto de 2015

Cardenal Urosa sobre el Estado de Excepción: “Es muy grave, peligroso e innecesario”



En criterio del arzobispo de Caracas las medidas aplicadas en la frontera colombo - venezolana “parecen desproporcionadas
Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Caracas, 28 de agosto de 2015.- El arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, en declaraciones ofrecidas hoy, seriamente preocupado por la evolución de la situación en la frontera colombiana, expresó su solidaridad con los pronunciamientos de Monseñor Diego Padrón Sánchez, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana; Monseñor Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, y la Comisión de Justicia y Paz de la CEV; así como de la Confederación de religiosos y religiosas de Venezuela.
El arzobispo de Caracas reveló que las informaciones que maneja Monseñor Moronta indican que “ha habido maltratos, abusos y atropellos”. “Parece que ha habido actuaciones  improvisadas, con  gran violencia, sin respeto por los derechos de esas personas”, indicó el alto jerarca de la Iglesia.
“Pienso que hay que combatir a los delincuentes, no a los ciudadanos comunes, y que no deben pagar justos por pecadores. Esas medidas parecen desproporcionadas”, precisó Urosa.
Igualmente, citando a monseñor Moronta, dijo: “hay personas y grupos irregulares que han venido creando zozobra no sólo en el eje fronterizo sino en las diversas comunidades del Táchira y de la hermana república de Colombia. Es a ellos a quienes hay que buscar y desenmascarar y hacer que paguen sus fechorías”.
En criterio del cardenal Urosa Savino el Estado de Excepción no se justifica. “No me parece”, dijo. Porque el “Estado de excepción es suspensión de garantías, algo muy serio y extremo. Con todo respeto me parece que el estado de excepción es muy grave, peligroso y también innecesario. Si se trata de combatir a los narcotraficantes, a los contrabandistas a los guerrilleros y paramilitares, para eso no hace falta algo tan grave y extremo como suspender las garantías de todo el mundo  en cinco municipios. Sin duda hay que combatir a los criminales y sus delitos, pero dentro el marco de las garantías consagradas en nuestra Constitución. El narcotráfico y el contrabando hacen grave daño al país, y el gobierno debe combatirlo, pero sin afectar al pueblo.
Los obispos venezolanos condenamos todo exceso que vaya contra la dignidad de la persona humana y pedimos que se respeten los derechos humanos de cada quien, cualquiera que sea su condición, nacionalidad y credo.
Creo que está muy bien pedir al Gobierno colombiano su colaboración para evitar esos problemas fronterizos. Pero hay que evitar una escalada del enfrentamiento con Colombia. Hay que actuar con serenidad, prudencia, y siempre en busca de la paz, evitando conflictos innecesarios. Los venezolanos no queremos un enfrentamiento con Colombia. Busquemos la paz. Pidamos a Dios que nuestras autoridades y las colombianas y todos los venezolanos  actuemos  para solucionar, y no para agravar los problemas.

“Que Dios nos libre de todo mal”, indicó finalmente.

Obispos de San Cristóbal y Cúcuta se reúne inspirados en el Papa Francisco: “Una Iglesia sin fronteras, Madre de todos”


La solicitud para el encuentro de ambos Obispos, fue requerida por Monseñor Mario a las autoridades respectivas, quienes gentilmente accedieron y dieron las facilidades necesarias para su realización

Ramón Antonio Pérez / @Guardiancatolic
Padre Vicente Carvajal / Prensa DiócesisSC
San Cristóbal 28 de agosto de 2015.- El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Mario del Valle Moronta Rodríguez y el Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, se encontraron en esta fecha en el Puente Internacional “Simón Bolívar” cerca del mediodía, para un intercambio pastoral entre ambos pastores de las Iglesias vecinas y hermanas con el objeto de discernir así sobre las realidades inéditas que se viven en la frontera.


Una nota de prensa emanada de la Diócesis de San Cristóbal, citó a monseñor Mario Moronta quien aclaró que esté “no era un encuentro político ni de carácter sensacionalista, sino un encuentro para buscar y ver el modo de cómo poder apoyarse entre Iglesias hermanas”. 

El encuentro refirió Monseñor Mario, se inspiró en el Mensaje del Papa Francisco de la Jornada del Emigrante, en el que ha pedido que seamos una “Iglesia sin fronteras, Madre de todos”.
El encuentro se inició en toda la franja divisoria del puente antes mencionado y allí los obispos ofrecieron sus impresiones a los medios de comunicación presentes. Posteriormente se trasladaron hasta la plaza de la Confraternidad en la que el Obispo de San Cristóbal, como anfitrión del encuentro, presentó al Obispo Víctor Manuel a las autoridades y a los representantes de diversos organismos que se hallan en el lugar: miembros del SAIME, representantes de la Alcaldía, representantes del Consulado de Colombia en San Cristóbal, Acnur, Comisión Noruega para los Refugiados, y los sacerdotes asistentes desde Venezuela. 
Seguidamente ambos obispos estuvieron en la sede del Destacamento de Frontera 212, donde saludaron a las autoridades militares y civiles presentes y en el que pudieron sostener, ambos un fraterno encuentro para discernir pastoralmente sobre la situación en la frontera por un espacio cercano a una hora a puertas cerradas. Hacia la 01:30 pm, los Obispos se despidieron en el Puente Simón Bolívar.
El abrazo como gesto de unidad

Explicó el Obispo de San Cristóbal, Monseñor Mario Moronta, que en el puente Libertador Simón Bolívar, el abrazo dado al Obispo de Cúcuta, Víctor Manuel Ochoa Cadavid y también ofrecido entre los sacerdotes de Venezuela y de Colombia allí presentes, se debe a que “la frontera para nosotros no es una línea de división sino más bien de integración”. De igual modo relató Monseñor Moronta que “los dos Obispos de Cúcuta y San Cristóbal solicitamos a los dos presidentes, Santos y Maduro y a todas las autoridades que tienen que ver con nuestras dos Naciones, primero que se encuentren y que en dicho encuentro se dé un diálogo, para buscar la solución a la crisis creada, teniendo en cuenta que son más las cosas que nos unen que aquellas que nos dividen”.
Explicaba Monseñor Mario que desde el punto de vista religioso, la palabra «crisis» es una oportunidad para crecer, no para destruir, ni para separarnos, e insiste que esta circunstancia que se está viviendo permitirá a todos los que trabajamos en este ámbito fronterizo a ayudar a abrir los ojos a todos, venezolanos y colombianos, pues la frontera solo le duele a la gente de la frontera.
Ambos Obispos colocaron su acento en la preocupación por los más necesitados y los pobres, quienes son los que más sufren en esta situación. De allí el llamado a los gobernantes y a la ciudadanía de Colombia y de Venezuela, que sin dejar de atender los grandes problemas, fijemos y centremos nuestro interés en lo más importantes que es la gente, tanto los deportados, como los que han pasado por las trochas, pero también la gente que tiene hijos, niños o familiares de personas que ahora han sido llevadas o pasado al otro lado de la frontera.
Frontera viva e integrada

Ambos Obispos reconocieron que se trata de una frontera viva, donde se da una fuerte integración. Ejemplo de ello, es el hecho de que numerosos venezolanos tienen raíces familiares en Colombia y viceversa; amén de las relaciones culturales, religiosas y de otros tipos que existen entre estos pueblos hermanados por una historia y una fe común. La preocupación más importante de la Iglesia es la atención a la misma gente, con sus derechos y sus responsabilidades. En vista de ello, se hace un llamado a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para reforzar la solidaridad y su aporte para la solución de la crisis. “Los habitantes de Colombia y Venezuela son todos miembros de una Patria común, que tiene dos grandes padres, un padre de la Patria, que es Bolívar, y un Padre mayor que es Dios, quien nos ha creado y nos ha puesto a vivir aquí. Por eso, hemos de ser capaces de vernos y sentirnos hermanos”
De igual modo, ambos Obispos insistieron en la necesidad de evitar cualquier campaña con insultos, descalificaciones, o invitaciones a la xenofobia. Por ello es necesario recordar que todos somos hermanos. El gran lema de este encuentro realizado entre ambos Obispos, está en el mensaje de la próxima Jornada del Emigrante propuesta por el Papa Francisco quien presenta a una Iglesia sin fronteras, porque es Madre de todos.
Por su parte, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de Cúcuta, hizo saber que desde cuando se generó la situación ha estado en contacto con Monseñor Mario Moronta, tanto telefónicamente como a través de los presbíteros que pertenecen a cada Diócesis, por lo que se decidió promover un encuentro entre ambos Pastores de las Iglesias vecinas, como un gesto de fraternidad, de verdaderos hermanos que se unen para orar y compartir la realidad de esa frontera viva, de Cúcuta y San Antonio. Ante las situaciones que se han suscitado durante los últimos días en la jurisdicción que visitaban, indicó el Obispo de Cúcuta que “es un momento de gran sufrimiento para muchos, de ambos lados, es un problema para muchos colombianos y también hay venezolanos que esperan entrar a su patria en estos momentos desde Colombia”.
El encuentro como Gesto
Sobre la presencia de ambos Prelados como símbolo de solidaridad, Monseñor Víctor dijo: “vinimos a encontrarnos para dar un gesto, mostrar que es posible estar como hermanos, orar, compartir, discutir situaciones y para invitar a nuestros gobernantes a sentarse en un diálogo sereno y franco, un diálogo que no oculte las dificultades, un diálogo que fortalezca más bien, esos lazos históricos y de familia que nos unen”.
Agregó Monseñor Ochoa, que los que habitan en la frontera manifiestan una fe en común, lo cual se muestra, entre otras cosas por el mismo hecho de que venezolanos le piden la bendición, y él se las da, porque son de igual manera sus hijos y como Iglesia tiene la tarea de evangelizarlos a todos y de poner a Jesús en el corazón de los que sufren en este momento.
Panorama y expectativa en Cúcuta
El Obispo de Cúcuta declaró sobre el trabajo que se está desarrollando eclesialmente con las personas que lo han ameritado. Afirmó: “la Iglesia Católica en Cúcuta con nuestra pastoral social y con el centro del inmigrantes desde el primer momento acogió a esas personas”. Agregó que manejan dos cifras, la de quienes han sido oficialmente deportados y que supera los mil y el otro grupo de personas que por circunstancias personales o sociales en las que se encontraban, han decidido regresar a Colombia y cuyo número supera los cinco mil. Indicó el Pastor de la Iglesia de Cúcuta que hay varios albergues, en la que sacerdotes y diáconos, como Iglesia, están asumiendo y atendiendo en gran parte las necesidades de este grupo de personas que están retornando, con la atención espiritual, sus necesidades primarias, en especial en lo relacionado con la alimentación. También recalcó el papel importante de parte del gobierno colombiano para la atención y los cuidados necesarios para atender esta emergencia, que también catalogó como momento doloroso. Algunas situaciones se están resolviendo aunque señaló que existen casos de separación familiar, debido a que algunos venezolanos de nacimiento están del lado venezolano, mientras otros familiares están al otro lado, lo que genera una nueva situación de atención humanitaria, en la que se debe buscar por los canales establecidos la reintegración familiar. Manifestó el Obispo de Cúcuta la gratitud a la Guardia Nacional Bolivariana ya que muchos venezolanos han podido efectuar sus tratamientos médicos urgentes en Colombia y un buen número de ciudadanos han podido cruzar la frontera en ambas direcciones.
En cuanto a la expectativa el Obispo de Cúcuta sentenció que “no sólo existe un panorama complejo en Cúcuta, sino que hay también una expectativa, debido a que son dos ciudades que viven integradas, en el comercio, en el intercambio de personas por lo que el cierre ha hecho sufrir a muchos, que pasaban libremente para acá – Venezuela- o libremente a Colombia”.
Evaluación del encuentro
Según el propio Obispo anfitrión, Mario Moronta, era necesario el encuentro y considera muy positivo el hecho de haberse podido encontrar con el obispo de Cúcuta, sin ningún inconveniente, “para reafirmar los vínculos que siempre han existido entre la Iglesia de Cúcuta y San Cristóbal, porque formamos parte de la misma Iglesia Católica”. “El encuentro –opina Monseñor- sirve también como mensaje para transmitir a todas las autoridades e invitarlas a todas ellas un encuentro y a un diálogo. Además de ello, los obispos hemos tenido la oportunidad de hablar y pensar algunas cosas que en un futuro cercano se pueden desarrollar”.
Misa por la paz, la concordia y la fraternidad

Luego del encuentro entre los Obispos de la frontera, este, informó monseñor Mario Moronta, que esté domingo 30 de agosto celebrará una eucaristía en San Antonio del Táchira a las ocho de la mañana y en Ureña a las 11:00 a.m. para pedir por la paz, la concordia y la fraternidad.


CEV condena violaciones de derechos humanos en la frontera colombo venezolana



La Iglesia venezolana pidió que el cierre de frontera no se convierta en una ocasión para promover la xenofobia. Entre tanto, Nicolás Maduro, a pocas horas de partir a China y Vietnam, anunció que al Estado de Excepción decretado se sumaban cuatro municipios más del estado Táchira

Ramón Antonio Pérez @GuardianCatolic

Caracas, 28 de agosto de 2015.- La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) emitió en esta fecha un comunicado en el que se solidariza con los ciudadanos colombianos que han sido deportados en los últimos días tras el cierre de la frontera por parte del gobierno venezolano y pidió “no estigmatizar a todo un colectivo”.

Nos solidarizamos con los millones de colombianos que han hecho vida en nuestra patria y nos han enriquecido con sus virtudes y capacidades”, indicó la CEV, agregando sentirse “profundamente preocupada” por las denuncias sobre violaciones de derechos humanos en la frontera.

En el escrito, firmado por los monseñores Roberto Lückert, presidente de la Oficina de Justicia y Paz de la CEV, y por Baltazar Porras, presidente de la Comisión de Pastoral Social Cáritas, se sostiene que “no se puede estigmatizar a todo un colectivo de presuntos delitos sin el debido proceso y el derecho a la defensa”.

La CEV también expresó preocupación “porque persisten las denuncias sobre un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza por parte de agentes de seguridad del Estado, encargados de realizar dicho operativo” en el marco del estado de excepción que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó en la zona hace una semana.

En un Estado democrático de derecho y de justicia, no es posible aceptar que en aras de la defensa nacional, la seguridad y la soberanía, se hagan procedimientos militares de alta peligrosidad contra la población civil”, apunta la institución.

En este sentido, la CEV hizo un llamado a las autoridades garantes de los derechos humanos de ambos países para que este conflicto “no se convierta en un problema político o ideológico, ni en una ocasión para promover la xenofobia o el desprecio de ningún ciudadano por razón de su origen”.

Los obispos también piden que les permitan a los deportados regresar a Venezuela para recuperar las pertenencias que dejaron atrás por la abrupta salida del país y señalan, además, que han recibido denuncias de que a muchos de estos ciudadanos les han robado sus enseres en medio de esta crítica situación.

“Estas acciones efectistas deben ponernos a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, sobre las responsabilidades de la dirigencia política y militar en la conducción de nuestra nación, sobre la paz interna y lo que queremos y anhelamos los venezolanos”, indicaron en el comunicado.

A continuación el comunicado de la CEV:

SOBRE ACTUAL SITUACIÓN EN LA ZONA FRONTERIZA COLOMBO/VENEZOLANA

“…He visto la aflicción de mi pueblo y he oído su clamor” Éxodo 3,7
Alto a los atropellos en las deportaciones.
Los derechos humanos son los mismos para todos

1.- La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Venezuela, atenta a todo lo que tiene que ver con los derechos humanos, se encuentra profundamente preocupada por diversas denuncias sobre graves violaciones a los derechos humanos en el marco del Decreto de suspensión de garantías constitucionales en varios municipios de la frontera, pues es una situación que afecta a todos los que vivimos en Venezuela, dado que es inmensa la presencia de colombianos en nuestra tierra, y son más los vínculos de fraternidad y cooperación existentes. Más allá de diferencias o de situaciones irregulares, priva el respeto a la vida y a un trato cordial. No se puede estigmatizar a todo un colectivo de presuntos delitos sin el debido proceso y el derecho a la defensa.

2.-La Comisión ha estado monitoreando y recabando información sobre los acontecimientos que se han registrado en la frontera colombo/venezolana en los últimos días, y ante las graves denuncias sobre masivas deportaciones de ciudadanos de nacionalidad colombiana, que sin ningún tipo de procedimiento previo, no se les ha  garantizado un debido proceso establecido en nuestra Constitución y en tratados internacionales de Derechos Humanos debidamente suscritos y ratificados por Venezuela.

3.- Hemos tenido conocimiento que muchas de estas personas han sido obligadas a salir de manera abrupta, sin enseres, sin alimentos, muchos de ellos solo con la ropa que llevan puesta, sus casas allanadas sin ninguna orden judicial y destruidas; en algunos casos fueron robadas las pertenencias de aquellos pobres moradores.

4.- A ello se une el drama de ver familias separadas, especialmente madres y padres que han sido obligadas a dejar a sus hijos menores en territorio venezolano, y más grave aún resulta de enorme preocupación la utilización del poder punitivo del Estado para criminalizar a estos ciudadanos de origen colombianos como miembros de grupos irregulares.

5.- Condenamos cualquier actuación de esta naturaleza y hacemos un llamado a las autoridades venezolanas a aplicar todas aquellas medidas destinadas a garantizar el debido proceso y la integridad física de las personas, con especial énfasis en el derecho a la vida  y lo propuesto en nuestra Constitución y leyes.
6.- Expresamos nuestra preocupación porque persisten las denuncias sobre un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza por parte de agentes de seguridad del Estado, encargada de realizar dicho operativo. En un estado democrático de derecho y de justicia, no es posible aceptar que en aras de la defensa nacional, la seguridad y la soberanía, se hagan procedimientos militares de alta peligrosidad contra la población civil.

7.- Hacemos un llamado a las autoridades garantes de los Derechos Humanos de ambos países para que este problema que nos afecta a todos, tenga una rápida solución y que no se convierta en un problema político o ideológico, ni en una ocasión para promover la xenofobia o el desprecio de ningún ciudadano por razón de su origen.

8.- Nos solidarizamos con los millones de colombianos que han hecho vida en nuestra patria y nos han enriquecido con sus virtudes y capacidades. No hay familia venezolana que no tenga vínculos consanguíneos, de afinidad, de trabajo o de cualquier otra índole con nuestros hermanos colombianos lo que nos ha permitido vivir en fraternidad. A todos los familiares de las víctimas, les expresamos nuestra solidaridad y oración en estos momentos de tristeza y dolor. Pedimos a todos orar intensamente y colaborar con nuestros hermanos evitando cualquier estigmatización.

9.- En estos dolorosos momentos hacemos un llamado a la sensatez y a la calma. Que la condición de cristianos de la inmensa mayoría mueva las fibras de la solidaridad, de la misericordia, del perdón, y desterremos todo lo que nos lleve al desprecio, a la violencia, o a la guerra. Pedimos perdón porque los hechos y dichos sobre nuestros hermanos colombianos no representan el sentir de nuestro pueblo.
Exigimos

Que se restituya la normalidad cuanto antes, pues son más las penurias y zozobras que viven quienes habitan a ambos lados de la frontera, y no sólo a ellos, sino a toda la población de los dos países que siguen con estupor el desarrollo de los acontecimientos, a todas luces, denigrantes de la condición de seres civilizados y hermanos.

Devolución de bienes: muchas de las personas deportadas no han podido llevarse sus pertenencias que han quedado en el territorio venezolano, es de justicia devolver a quienes pertenecen los bienes inmuebles y de demás rubros; es urgente que la familia se reunifique en la totalidad de sus miembros para evitar una crisis humanitaria por deportaciones masivas, para ello deseamos como venezolanos ver la respuesta del Poder Moral en pleno, no justificando acciones, sino trabajando para que se respeten los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, sean Venezolanos o Colombianos.

Sabemos de los dolores y tristeza en tantas personas que han sufrido y siguen sufriendo por estas acciones. Expresamos nuestra solidaridad y esperanza en estos momentos de angustia. Los ciudadanos venezolanos nos sentimos hermanos del vecino país, nunca han sido extraños, sino que tenemos una historia común. Estas acciones efectistas deben ponernos a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, sobre las responsabilidades de la dirigencia política y militar en la conducción de nuestra nación, sobre la paz interna y lo que queremos y anhelamos los venezolanos.

EL ESTADO TIENE LA OBLIGACIÓN DE GARANTIZAR LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS SUS CIUDADANOS INCLUYENDO LOS EXTRANJEROS BAJO SU JURISDICCION

En Caracas, a los 28 días del mes de Agosto del 2015
 Mons. Roberto Lückert León                  + Mons. Baltazar Porras Cardozo
         Presidente                                                                      Presidente
Oficina de Justicia y Paz                   Comisión de Pastoral Social-Caritas




PUBLICA @AleteiaES - Venezuela: “Trato inhumano” y “deportaciones masivas” de colombianos - Comunicado de los Religiosos y Religiosas de Venezuela




Ramón Antonio Pérez / @GuardianCatolic
Publicado en Aleteia

Caracas, 28 de agosto de 2015.- Los presidentes de las conferencias episcopales de Venezuela y Colombia han rechazado las deportaciones que el gobierno de Nicolás Maduro ejecuta en la frontera de ambos países, y que ha generado el desplazamiento de miles de colombianos forzados a volver a su país, tras la aplicación del Estado de Excepción y cierre del paso fronterizo.

Monseñor Diego Padrón Sánchez, presidente la Conferencia Episcopal Venezolana, en declaraciones ofrecidas a una emisora de Caracas, expresó que las deportaciones masivas, como en este caso de la frontera colombo-venezolana, constituyen faltas a los derechos humanos de los ciudadanos colombianos.

“No nos podemos quedar tranquilos”, aseguró Padrón. “Estamos analizando los datos que tenemos para poder pronunciarnos en cualquier momento”, sostuvo.
Precisó que evalúa la situación junto al obispo de San Cristóbal (estado Táchira), monseñor Mario Moronta, y la Comisión de Justicia y Paz, así como con el resto de la directiva de la CEV para emitir en “cualquier momento un comunicado oficial”.

Por su parte, monseñor Luis Augusto Castro, presidente del episcopado de Colombia, expresó a la emisora RCN su molestia por el trato que el gobierno de Nicolás Maduro les ha dado a los colombianos, llamándolo a que “recapacite y tome  actitudes mucho más humanas y dignas”.

Monseñor Castro, también arzobispo de Tunja, destacó la importancia de que “todos los organismos de Iglesia, estado y entes civiles ayudemos a buscar entre todos algo para que estas personas que han tenido que salir de Venezuela puedan recuperar su dignidad, sus bienes y tener en Colombia la acogida que merecen”.

Para el arzobispo, “lo único claro de esta situación”, más allá de los imágenes de cientos de niños, mujeres embarazadas y enfermos que cruzan el río con sus enseres a cuesta, “es que dicen que hay un contrabando de millones y millones de pesos”.

Considera que “una persona que maneja tanto dinero no va a estar sacando su colchoncito a su espalda”. Y agrega: “hay algo mucho más allá que el sufrimiento de estas personas y eso también hay que verlo para la paz y la convivencia de las dos naciones”.

Otro organismo de la Iglesia que se pronunció sobre estas deportaciones masivas fue la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela, Conver, cuya directiva a través de un comunicado expresó su “dolor y bochorno ante esta situación que viven nuestros hermanos colombianos en la frontera” y se “niega a permanecer  indiferente ante los hechos de violencia que se están generando allí de manera indiscriminada”.

La Conver se propone enviar una comisión de religiosos y religiosas que expresen su “cercanía con todos y cada uno de ustedes hermanos, dar a conocer nuestra posición en la sociedad venezolana y a sus autoridades, trabajar unidos con la conferencia de religiosos y religiosas de Colombia y con las instancias de derechos humanos vinculadas al tema migratorio”, según se  lee en su comunicado.

El estado de excepción en cinco municipios fronterizos del estado Táchira fue decretado desde el pasado 21 de agosto por el presidente Nicolás Maduro para ser aplicado durante un lapso de 60 día prorrogables.

Setenta y dos horas antes se produjo el cierre de la frontera entre San Antonio del Táchira y Cúcuta, que al cumplirse fue prorrogada de manera indefinida.
El gobierno venezolano alega el supuesto ataque a una patrulla que dejó tres militares heridos, además dice atacar el contrabando y a grupos paramilitares.

La medida ha dejado varados a centenares de turistas que no han podido cruzar legalmente el Puente Internacional “Simón Bolívar”, mientras los habitantes de origen colombiano han sufrido la marcación y derribo de sus viviendas, además de ser deportados.


Estas personas hacen vida en la región desde tiempos remotos, teniendo incluso doble nacionalidad y familias a ambos lados de la frontera.

A continuación mensaje integral de la CONVER:

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COMUNICADO DE LA CONFERENCIA VENEZOLANA DE RELIGIOSAS Y RELIGIOSOS


El Señor su Dios es el Dios de los dioses y el Señor de señores, él es Dios soberano, poderoso y terrible que no hace distinciones, ni se deja comprar con regalos, que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama y da alimento y vestido al extranjero que vive entre ustedes. Ustedes amen al extranjero porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto (Deut 10,17-19)

Nosotros, religiosos y religiosas en Venezuela, deseamos expresar nuestro dolor y bochorno ante esta situación que viven nuestros hermanos colombianos en la frontera y nos negamos a permanecer indiferentes ante los hechos de violencia que se están generando allí de manera indiscriminada. Hemos visto y escuchado el clamor de nuestros hermanos colombianos que vivían en nuestra tierra y que de forma abusiva han sido expulsados de sus casas y de nuestro país.

Ese clamor, nos hace pedir perdón como venezolanas, venezolanos avergonzados por ese modo de proceder de nuestro gobierno y de las autoridades. Nos duele hondamente cómo en nuestro país se vive un proceso de deshumanización que nos obliga a huir y defendernos de los demás. Un proceso potenciado en forma decidida por la violencia, en todas sus manifestaciones. Esta sigue despojando de su dignidad a miles de hombres y mujeres cada día.

No encontramos palabras para expresar el horror que nos genera las tristes imágenes que hemos visto, los fuertes relatos que hemos escuchado y las desafortunadas palabras con las que han sido tratados nuestros hermanos migrantes colombianos que están en el mayor grado de exclusión y pobreza social, quienes en muchos casos ya han sido víctimas de desplazamientos forzados. Jesús nos recuerda “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron” (Mt 25,40).

No es posible guardar silencio ante tamaño atropello a la dignidad de los más pobres. No se puede admitir que el modo de responder a ciertas conductas ilegales por parte de algunos ciudadanos venezolano y extranjeros sea vulnerar las viviendas y las pequeñas propiedades de los más pobres y desvalidos en un acto que tiene fuerte tintes xenofóbicos.

El Papa en múltiples ocasiones se ha pronunciado en defensa de la vida y la dignidad de estos hermanos más débiles. Recientemente el Papa oro diciendo: "Oremos por tantos hermanos y hermanas que buscan refugio lejos de su tierra, que buscan una casa para poder vivir sin temor, para que sea siempre respetada su dignidad". Pero no contento con ello agregó: "Invito a pedir por las personas e instituciones que cierran la puerta a la gente que busca un hogar, que busca una familia, que buscan ser custodiados" (audiencia 17-6-15). Nosotros nos sumamos a ambas peticiones.

Nos proponemos enviar una comisión de religiosos y religiosas que expresen nuestra cercanía con todos y cada uno de ustedes hermanos, dar a conocer nuestra posición en la sociedad venezolana y a sus autoridades, trabajar unidos con la conferencia de religiosos y religiosas de Colombia y con las instancias de derechos humanos vinculadas al tema migratorio. Pero especialmente los queremos encomendar en nuestras oraciones por lo que tendremos una jornada de oración vinculada con la festividad de nuestra Señora de Coromoto Patrona de Venezuela, quien nos enseñó el camino de integración (en la invitación al indio Coromoto a bautizarse), en vez del de exclusión y violencia como modo de responder a las dificultades.

Que el buen Dios que nos hizo una sola patria nos ayude a todos y todas a hacer verdad el sueño de Bolívar que pasa por el respeto a sus hijos más desvalidos.

Caracas, 27 de Agosto 2015

LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS DE VENEZUELA


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