lunes, 28 de abril de 2014

Iglesia de Caracas Convirtió en Fiesta de la Santidad Canonización de los dos Papas




En la festividad de Jesús de la Divina Misericordia, numerosos fieles católicos se dieron cita en el gimnasio cubierto “Papá” Carrillo ante convocatoria de la Arquidiócesis de Caracas, para darle gracias a Dios por la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII 

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic 

Caracas, 28 de abril de 2014.- Monseñor Jesús González de Zárate, obispo auxiliar de Caracas y secretario general de la Conferencia Episcopal Venezolana, llamó a “renovar la fe católica que es de la mayoría de los venezolanos y dejarnos guiar por la fe en la solución de nuestros problemas, a fin de que se mantenga viva la esperanza y busquemos la reconciliación y el perdón”. 

Sus palabras se produjeron en la celebración eucarística que en nombre de la Arquidiócesis de Caracas, presidió este domingo 27 de abril, a partir de las 3:30 pm., en el gimnasio cubierto José “Papá” Carrillo de Los Dos Caminos, en agradecimiento a Dios por la canonización de los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII, y en el marco de la Festividad de la Divina Misericordia.

El coso deportivo fue adornado con dos fotos gigantes de San Juan Pablo II y San Juan XXII, colocadas encima de los pasillos que dan ingreso a la cancha. Al centro, dos fotos más pequeñas de los nuevos santos estaban debajo de una imagen de Jesús de la Divina Misericordia, teniendo como fondo el Tricolor Nacional. Al lado del tabloncillo sobresalía una bandera de Polonia disputándose el espacio con los emblemas de la Comunidad Carismática “Los Samaritanos”, mientras retratos, letreros y otros afiches decoraban el escenario. Debajo de las banderas estaba el altar, y a cierta distancia, en sus costados izquierdo y derecho, respectivamente, las imágenes de Nuestra Señora de Coromoto y Jesús de la Divina Misericordia con abundantes ornatos florales.

Todo fue gratamente decorado por el Ministerio Alabemos.


Monseñor González de Zárate presentó al nuevo obispo auxiliar de Caracas, Monseñor José de la Trinidad Fernández Angulo, quien recibió una calurosa ovación; indicó que la "Ordenación Episcopal de Monseñor `Trino`será en la Catedral Metropolitana de Caracas, el venidero 6 de julio, a las 10 de la mañana. También estuvieron presentes varios sacerdotes y seminaristas, así como religiosos y religiosas de varias comunidades que animaron con su presencia esta fiesta de la santidad en Caracas.
 
El Prelado recordó a Juan XXIII como el impulsor del Concilio Vaticano II y a Juan Pablo II como el Papa que permitió se desarrollaran los contenidos con que se actualizó ante el mundo la fe de los católicos.

“En este día que coincide con la festividad de Misericordia Divina de la Resurrección de Jesús, la iglesia se alegra por esta canonización de dos grandes Papas que condujeron a la iglesia en el Siglo XX e inicios del Siglo XXI ", dijo a los periodistas previo a la misa .

Luego en la eucaristía recordó la Bienaventuranza que llama a vivir en la fe: “Dichosos los crean sin haber visto”, releía de la lectura evangélica del día. 

“Una fe no solo de palabras sino que se traduce en obras de amor: en la vida común, en la oración constante, en la fracción del pan, en vivir todos unidos compartiendo lo que tenemos, en el perdón mutuo, y en la respuesta generosa al envío misionero que nos hace El Señor”, dijo en el espacio deportivo repleto de fieles.

En relación a Juan Pablo II y Juan XXIII, relató que confesaron creer en Cristo Vivo. “Son santos por su Fe: fuerte y generosa, apostólica, en tiempos de cambios profundos y globales. De ellos se puede decir lo que se dijo del primer Papa: Dichoso tu Simón, hijo de Jonás porque eso que has creído y anunciado en el mundo de hoy no te lo anunciado nadie, sino el Padre que está en el Cielo”, expresó de manera categórica.


Con anterioridad, el Padre Pedro Guerra motivó con una enseñanza la práctica de la oración y la creencia en Jesucristo; pero además, predicó acerca del miedo, el desamparo y la soledad y lo contextualizó en la Resurrección de Jesucristo.

“Al único miedo que debemos temer es a estar alejados de Jesucristo. Cuando estamos lejos de Cristo nos confundimos en diversos caminos como los de la brujería y el ocultismo para perder la bendición de Dios y de la Fe”, dijo.

Acotó que “fuimos formados en una cultura del miedo que nos paraliza la vida, los planes y las ilusiones, como les ocurrió inicialmente a los apóstoles”. Pero “Jesucristo nos libera del yugo del miedo que es una herramienta del pecado”.

En otro momento, el Padre Vicente Mancini motivó la oración con la exposición del Santísimo Sacramento, mientras integrantes de las agrupaciones apostólicas realizaron danzas, cantos y ofrendas frente al Pan Vivo. 

Por su parte, Gregori Cartier junto a dos niñas, leía la historia de Sor Faustina Kowalska, mientras se escenifican en la cancha los momentos vividos por esta santa religiosa que dio impulso a la práctica de la Divina Misericordia.


Antes de finalizar la misa, el cantante mirandino, Adrián Guacarán, que en 1985 siendo un niño le cantó al Papa Juan Pablo II durante su primera visita a Venezuela, prorrumpió el escenario con su famosa canción: El Peregrino”.

Demás está acotar que la intensidad de la oración post comunión se acrecentó con este canto, y muchas personas se levantaron de sus asientos para intentar ver al cantante; algunos se acercaron a felicitarlo por la bella interpretación que le añadió un plus extra a la acción de gracias por la canonización de dos Papas en una misma ceremonia. 

Con la bendición final, se dio por concluida esta fiesta de la santidad.






Cardenal Urosa testigo de excepción en la canonización de los Papas



DETALLE VENEZOLANO EN LA CANONIZACIÓN
El Arzobispo de Caracas ocupó un lugar privilegiado en la ceremonia de canonización que reunió en El Vaticano a dos Papas vivos: Francisco y Benedicto XVI; así como a los dos nuevos santos de la Iglesia Católica: San Juan Pablo II y San Juan XXIII. 

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic 

Caracas, 28 de abril de 2014.- Tal como estaba previsto, el Cardenal Jorge Urosa Savino, asistió a la ceremonia de canonización de los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII, este 27 de abril en la Plaza San Pedro de El Vaticano. 

Fue un momento inédito en la historia de la Iglesia Católica ya que en la ceremonia estuvieron presentes y vivos dos Pontífices de la Diócesis de Roma;  pero además, se elevaron a los altares de la santidad a dos Vicarios de Cristo. 

Por esas cosas de Dios, el protocolo y la distribución de las autoridades eclesiales implementados, permitieron que el Purpurado venezolano se sentara inmediatamente detrás del Papa Emérito Benedicto XVI; es decir, tuvo un lugar privilegiado cercano al lugar ocupado por la ya histórica figura de Ratzinger.

Las miradas del mundo también estaban enfocadas hacia el Papa Emérito, en especial antes del inicio de la eucaristía porque coincidiría en la ceremonia con el papa actual. En efecto, cuando Francisco ingresaba en la procesión se dirigió hacia el sitio donde se encontraba el papa de origen alemán para saludarlo.

Los aplausos de sus hermanos sacerdotes no se hicieron esperar, al igual que la alegría de la multitud presente en la Plaza San Pedro, y los millones de espectadores que seguían la transmisión televisiva.

El Cardenal Urosa fue uno de los testigos más inmediatos de ese hecho histórico; presenció el abrazo que se dieron Francisco y Benedicto XVI, y posiblemente escuchó las palabras que se dijeron, al estar allí entre los más cercanos al gesto de cordialidad expresado entre estos dos papas de la Iglesia.


Durante la celebración eucarística en acción de gracias que se celebró este 27 de abril, a partir de las 2:00 pm., en el "Parque Miranda" de Caracas, Monseñor Jesús González de Zárate, recordó este detalle y agradeció a Dios esa oportunidad del Cardenal Urosa, captada para la historia por el Centro Televisivo del Vaticano.

domingo, 27 de abril de 2014

Juan XXIII y Juan Pablo II ya están en el libro de los santos


Servicio Informativo del Vaticano - VIS

Ciudad del Vaticano, 27 abril de 2014.- Medio millón de personas han asistido hoy en la Plaza de San Pedro a la ceremonia de canonización de los “dos Papas Santos”: Juan XXIII y Juan Pablo II, a las que hay que sumar las trescientas mil que han visto la ceremonia en las pantallas gigantes distribuidas en la ciudad de Roma. Ya desde las cinco de la mañana, hora de la apertura, la Plaza y sus alrededores estaban repletos de peregrinos procedentes de todo el mundo, si bien los procedentes de Polonia representaban uno de los grupos más numerosos. A ellos se han sumado las delegaciones oficiales de más de 100 países, más de veinte Jefes de Estado y numerosas personalidades del mundo de la política y la cultura. 

Estaban presentes, entre otros, los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, el rey Alberto II y la reina Paola de Bélgica, el Príncipe Hans -Adam II de Lichtenstein, el Gran Duque Henry de Luxemburgo, el ex presidente de la República de Polonia, Lech Walesa, el Presidente del Parlamento Argentino Julián Domínguez y los Presidentes de la Unión Europea Hernan Van Rompuy y de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Las dos protagonistas de los milagros de Juan Pablo II, Sor Adele Labianca y Floribeth Mora Díaz, también han tomado parte en la celebración.

Los tapices con los retratos de los dos Papas - los mismos utilizados para las respectivas beatificaciones- presidian la portada de la basílica mientras en la Plaza, adornada con más de 30.000 rosas procedentes de Ecuador, y en la Vía de la Conciliación cientos de miles de fieles se preparaban para la celebración rezando la corona del rosario de la Divina Misericordia, intercalada con textos del magisterio de ambos pontífices y precedida por el Himno al beato Juan XXIII “Pastor bueno de la grey de Cristo”. El rezo ha finalizado con el Himno al beato Juan Pablo II “Abrid las puertas a Cristo”.

Bajo una lluvia intermitente y mientras se rezaban las letanías invocando la protección de los santos ha comenzado la procesión de los cardenales y obispos concelebrantes que antes de ocupar sus puestos han saludado al Papa emérito Benedicto XVI, el cual ha concelebrado también con el Santo Padre. Pocos minutos después de las diez, el Papa Francisco ha efectuado su ingreso en la Plaza y antes de proceder al rito de la proclamación de los nuevos santos, se ha dirigido al Papa emérito para abrazarlo.

Instantes después el cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, acompañado de los postuladores ha solicitado al Papa Francisco que inscribiera el nombre de los dos Papas beatos en el Catálogo de los Santos y el Santo Padre ha pronunciado la fórmula de canonización:

“En honor a la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y crecimiento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos Santos a los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos. En el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo Amén'”.

A continuación han sido presentados al Papa los relicarios de los nuevos santos, que han permanecido expuestos en el altar durante la celebración: el de Juan Pablo II, contiene una ampolla con su sangre y es el mismo mostrado el 1 de mayo de 2011 mientras para Juan XXIII se ha fabricado uno gemelo ya que durante su beatificación, el 3 de septiembre del año 2000, su cuerpo todavía no había sido exhumado.

Después de la proclamación del Evangelio, el Santo Padre ha pronunciado una homilía en la que definió a San Juan XXIII como “el Papa de la docilidad al Espíritu Santo” y a San Juan Pablo II como”'el Papa de la Familia”, habiendo recordado antes que “en el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado”.

“Él -ha dicho- ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: 'Señor mío y Dios mío'.

“Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: 'Sus heridas nos han curado’.

“San Juan XXIII y San Juan Pablo II -ha exclamado- tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

“Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María”.

“En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había ''una esperanza viva'', junto a un ''gozo inefable y radiante''. La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrán privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno”.

“Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles, que hemos escuchado en la segunda lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.


“Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado por el Espíritu Santo. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso a mí me gusta recordarlo como el Papa de la docilidad al Espíritu”.

“En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene”.

“Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios -ha concluido-intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama”.

La Basílica de San Pedro permanecerá abierta hoy desde las 14 hasta las 22 horas para que los peregrinos puedan venerar los cuerpos de los dos Papas canonizados en cuyas urnas de cristal ya se ha añadido la palabra santo.



Cardenal Urosa Participará en la Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII



El Arzobispo de Caracas concelebrará en Roma junto a unos mil sacerdotes este 27 de abril; durante esa misma fecha en Caracas, la feligresía asistirá al gimnasio “Papá” Carrillo, a una eucaristía en acción de gracias por la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, la cual se iniciará a partir de las dos de la tarde. 

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic 

Caracas, 24 de abril de 2014.- El Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino es uno de los sacerdotes venezolanos que viajó a Roma para participar en las canonizaciones de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, que se celebrarán este próximo domingo 27 de abril, en el marco de la festividad de la Divina Misericordia. 

La celebración será presidida por el Papa Francisco, a partir de las 10 horas en la Plaza de San Pedro de El Vaticano, y se espera que junto a él concelebren no menos de mil sacerdotes, entre ellos cardenales y obispos, del mundo entero. 

Se conoció que unos treinta sacerdotes venezolanos también viajaron a Roma para presenciar In situ esta fiesta de la santidad, algunos por medios privados o mediante grupos organizados desde hace días peregrinan en suelo romano, se sumarán a quienes estudian allí o cumplen actividades en comunidades religiosas y parroquias. 

PROGRAMA.- El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, en relación a la programación de la canonización, anunció que la participación estará abierta a quienes se encuentren en la Plaza de San Pedro, Plaza Pío XII y Vía della Conciliazione, sin necesidad de billetes, boletos o invitaciones; y cuyas actividades comenzaron desde el 22 de abril, con un encuentro de jóvenes en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma. 

El sábado 26 de abril se llevará a cabo una Vigilia de oración por los fieles de Bérgamo en la Basílica de San Juan de Letrán, a las 18:00 horas, así como una “noche blanca de oración” que iniciará a partir de las 21:00 horas. “Durante esta noche de oración las iglesias del centro romano permanecerán abiertas y será posible rezar y confesarse”. 

TRANSMISIÓN EN 3D.- La canonización se transmitirá en formato 3D según instrucciones dadas por el Papa Francisco al Centro Televisivo del Vaticano (CTV) que estará en sintonía con Sky Italia, BSkyB y Sky Deutschkand y Sony. Las salas de cine 3D de Europa, Norte y Sur América tendrán esta convergencia de HD, 3D y tecnología 4K. 

Por su parte, la red mundial de televisión católica, EWTN, retransmitirá estos actos en directo para todo el mundo, como lo hará el Vaticano a través de su portal web oficial www.2papisanti.org y una cuenta en Twitter @2popesaints. 

En Venezuela, el canal informativo Globovisión ha anunciado un programa especial de transmisión del evento. Igual anuncio de retransmisión realizó el canal del Arzobispado de Caracas, Vale TV, en su cuenta @ValeTVCanl5; también TV Familia se conectará para su audiencia. El resto de los canales públicos y privados, así como algunas emisoras de radio, transmitirán este evento catalogado superior a los últimos  juegos olímpicos.

Giussepe Roncalli (Juan XXIII, 1958-1963) fue beatificado, precisamente por Juan Pablo II, el 3 de septiembre del año 2000. Su fiesta litúrgica se celebra el 11 de octubre. 


Karol Wojtyla (Juan Pablo II, 1978-2005) fue beatificado por Benedicto XVI el 1 de mayo de 2011. Su festividad se celebra el 22 de octubre. Visitó a Venezuela en 1985 y 1996. 

El Papa Juan Pablo II a su llegada a Venezuela, e 1985, saluda al entonces Obispo, Monseñor Jorge Urosa Savino.

martes, 22 de abril de 2014

Iglesia de Caracas Festejará Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII



El domingo 27 de abril será la canonización de estos dos importantes Papas que han marcado positivamente a la Iglesia en el siglo pasado, y los católicos caraqueños se sumarán a los festejos con un Encuentro Arquidiocesano en el Gimnasio “Papá Carrillo. El Cardenal Urosa asistirá a la exaltación a los altares de San Juan Pablo II y San Juan XXIII. 

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic 

Caracas, 22 de abril de 2014.- La Arquidiócesis de Caracas convoca a la feligresía para este domingo 27 de abril, al gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo, de Los Dos Caminos, donde se celebrará una eucaristía en acción de gracias por la canonización de los Beatos Juan Pablo II y Juan XXIII, y, a partir de las dos de la tarde, informaron miembros de la Comunidad Carismática Católica “Los Samaritanos” y el Movimiento de la “Divina Misericordia”. 

“Monseñor Jesús González de Zárate, obispo auxiliar de Caracas, será el responsable de presidir esta actividad religiosa”, dijeron los organizadores del evento religioso. 

“La Iglesia caraqueña espera reunir a todas las parroquias, vicarías, iglesias filiales, institutos de vida consagrada colegios católicos, movimientos de apostolado seglar y fieles en general para agradecerle a Dios por la santidad de estos hombres, acotaron. 

Durante el encuentro arquidiocesano se celebrará la festividad litúrgica de Misericordia del Señor; de hecho, la programación anuncia que a las 3:00 pm se rezará la Coronilla de la Misericordia; y a las 3:30 pm será la Misa; previamente se motivará a los fieles con enseñanzas y la presentación de grupos musicales. 

Cabe recordar que Juan Pablo II visitó a Venezuela en dos ocasiones: el 26 de enero de 1985, y el 9 de febrero de 1996. Durante sus recorridos estuvo en importantes lugares del catolicismo venezolano como el santuario de la Virgen de Coromoto en Guanare, marcando la importancia del momento a la Iglesia. 

Por su parte, Juan XXII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y aunque tuvo un corto pontificado, logró convocar el Concilio Ecuménico Vaticano II, que cambió la Iglesia y la lanzó al tercer milenio. 

El Papa Francisco ha considerado a Juan XXIII “hombre de paz y un promotor de unidad, abierto al diálogo con todos los cristianos, judíos y musulmanes, y hombres de buena voluntad”.


lunes, 21 de abril de 2014

El Papa Francisco busca héroes de la reconciliación en Venezuela




@padrejohan 

“Señor resucitado… te pedimos por Venezuela, para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna”, es la oración que hace el Papa Francisco pidiendo por nuestra nación el Domingo de Resurrección, al comienzo del Tiempo Pascual, mostrando su cercanía con el pueblo venezolano y su deseo de encontrar héroes del perdón y la misericordia en este país. 

Es histórica la referencia que hace el Papa Francisco a Venezuela, en menos de tres meses ha enviado tres mensajes a la nación. Muy pocas veces sucede esto con otras naciones. Y en sus diversos mensajes destacan las palabras reconciliación, diálogo, paz, respeto, amor, fe; para obtener como fruto la paz y concordia. 

Dijo el Santo Padre el pasado 26 de febrero en una audiencia general: “no escatimen esfuerzos para favorecer la reconciliación nacional, a través del perdón mutuo y del diálogo sincero, en el respeto de la verdad y de la justicia, capaz de afrontar temas concretos para el bien común”. 

De igual manera envió otro mensaje el 10 de abril, en una carta escrita a los dirigentes políticos tanto del oficialismo como de la oposición, y allí mismo un claro mensaje al pueblo venezolano. De esta misiva podemos extraer recomendaciones muy importantes: 

.- “Produzcan los frutos deseados de reconciliación nacional y de paz”, dice el Santo Padre que es su oración a Dios, que bueno sería que nosotros también pidamos todos los días a Dios por la reconciliación entre los venezolanos. 

.-  “La violencia nunca podrá traer paz y bienestar a un país, ya que ella genera siempre y sólo violencia”. Definitivamente la violencia ha sido el error grave, con el maltrato humano, o daño de instituciones, el lenguaje vulgar, ofensivo y descalificador, e incluso el desear el mal a otra persona. 

.- “Por medio del diálogo ustedes pueden redescubrir la base común y compartida que conduce a superar el momento actual de conflicto y polarización que hiere tan profundamente Venezuela”. El diálogo, es un don que los seres pensantes hemos recibido de Dios, y al que no nos podemos negar, o no convertiríamos en irracionales.  

.- “En el respeto y en el reconocimiento de las diferencias que existen entre las partes, se favorecerá el bien común”, es decir trabajar en favor de todos y no en la búsqueda de bienes particulares e individualistas. Y esto comienza con el respeto de la dignidad de la persona humana; y reconociendo que la otra persona tiene derecho a pesar diferente, y sin embargo también es hijo de Dios. 

.- “Todos ustedes, en efecto, comparten el amor por su país y por su pueblo, como también las graves preocupaciones ligadas a la crisis económica, a la violencia y a la criminalidad”. Realidad que nos envuelve y afecta a todos, pero definitivamente no se soluciona con violencia y hostilidad. 

.- “Todos ustedes llevan en el corazón el futuro de sus hijos y el deseo de paz que caracteriza a los venezolanos”. No podemos olvidar los valores de la cordialidad, la amabilidad, la solidaridad, religiosidad, que son la herencia para las generaciones futuras.   
        
.- “Todos tienen en común la fe en Dios y la voluntad de defender la dignidad de la persona humana”. Es el más grande de los valores, la fe. Y nuestra confianza en Cristo, nos exige testimonio de vida cristiana. 

.- “No se detengan en la coyuntura de lo conflictivo, sino a que se abran unos a otros para hacerse y ser auténticos constructores de paz”. Esta es la apertura del encuentro que llena siempre de esperanza. 

El Papa Francisco conoce muy bien las realidades de los pueblos latinoamericanos, por ello orienta en la forma de proceder al camino del bien común y la paz. Esperemos que los responsables políticos, asuman estas exhortaciones. Pero principalmente lo cristianos asumamos la invitación a tener el coraje de ser héroes del perdón y la misericordia, el Papa busca héroes de la reconciliación en Venezuela. 

“Sobre todo está el "heroísmo" del perdón y de la misericordia, que nos rescatan del resentimiento, del odio y abren un camino realmente nuevo. Se trata de un camino largo y difícil, que requiere paciencia y valentía, pero es el único que puede conducir a la paz y a la justicia. Por el bien de todo el pueblo y por el futuro de sus hijos, les pido que tengan este coraje”, pide el Papa Francisco a los venezolanos. 

Ser héroes del perdón, ganar siempre en el acto misericordioso, tener valentía para desechar el resentimiento del corazón, saber pedir perdón y perdonar. Es el camino que propone el Santo Padre para Venezuela, pero que requiere del compromiso de cada persona, o por lo menos de los miles de católicos que tiene su confianza en Cristo resucitado. 


¡Felices Pascuas de Resurrección!

sábado, 19 de abril de 2014

Monseñor Fernando Castro: “La lucha de clases que fomenta el comunismo está basada en el odio”



“Es tiempo de cambiar: el que roba, que no robe más; el que odia, que no odie más; el que es flojo y negligente, que sea diligente y esforzado; el que tiene vicios, que se aparte de ellos: del juego, del licor, del desenfreno, de los brujos y adivinos, de los santeros, del horóscopo”, dijo introduciendo la predicación de las Siete Palabras. 

Ramón Antonio Pérez 
@GuardianCatolic 

Caracas, 18 de abril de 2014.- “La lucha de clases que fomenta el comunismo está basada en el odio, y la Iglesia está comprometida con el Evangelio, predica a Jesucristo, el amor, el perdón y la convivencia”. Esta fue una de las tantas expresiones que Monseñor Fernando Castro Aguayo, pronunció durante la predicación de las Siete Palabras, este Viernes Santo en la Catedral Metropolitana de Caracas. 

Explicó que “las Siete Palabras son las últimas expresiones que Jesucristo dijo en la Cruz, y que contienen mensajes muy importantes como el perdón o el llamado de acudir a la Virgen Santísima. Es un mensaje de la sed de Dios por las cosas de los hombres, de generosidad y entrega, y desear cumplir la voluntad de Dios”.

La Catedral  de Caracas era un ir y venir de feligreses que recorrían el principal templo de la ciudad simulando un río humano, cuyos remansos de tranquilidad se formaban frente a cada una de las capillas e imágenes, donde se persignaban, encendían velas, oraban. Y alguno que otro enarbola estrofas de agradecimiento a Dios. 


Esta Iglesia cuyo verdadero nombre es Parroquia “El Sagrario”, fue fundada en 1595. Los creyentes la incluyen en su recorrido a Siete Templos del Viernes Santo; práctica con el tiempo se ha convertido en una tradición que mueve a mucha gente en la capital. 


Previo a la predicación, los marchantes religiosos del momento fueron acompañados por un grupo de jóvenes que aspiran estudiar en el seminario. Entraron al templo dirigiendo rezos, cantos y portando una cruz misionera. Algo más de trescientos fieles sentados, esperaban las enseñanzas de Monseñor Castro Aguayo. Funcionarios policiales, bomberos, protección civil y voluntarios, cumplían fielmente sus funciones. 

El predicador fue presentado por el párroco, presbítero Juan Carlos Silva. Por su parte, Monseñor Castro Aguayo agradeció la invitación, al igual que tuvo palabras de cordialidad para el Deán del Capítulo Metropolitano, Monseñor Héctor Rafael Maldonado Panacci. 

El también Obispo Auxiliar de Caracas, hizo una acotación referente al contenido de la predicación: “Estas Siete Palabras pretenden ser un mensaje religioso. Es decir, este no es el sitio de denuncia, este es el sitio de la Madre de todas las Iglesias de la Arquidiócesis de Caracas”. Acto seguido dijo una oración: “Queremos seguir tus pasos, dar testimonio cristiano, estar con María la Madre de Jesucristo y amarla como Él en la Cruz, sentirnos ciudadanos de la patria e hijos de la Iglesia”. 

Las expresiones tratadas fueron según el orden: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”; “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”; “Mujer ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu Madre”; “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”; “Tengo Sed”; “Todo está cumplido”; y “Padre, en tus manos entrego mi Espíritu”. 


Los intermedios de cada Palabra fueron llenados por cánticos religiosos. “Perdona a tu pueblo, Señor”, fue el primero de los cantos. Los visitantes se sumaron con entusiasmo. 

Inició la predicación hablando del tormento que significó para Jesucristo estar clavado en la Cruz. “Pero también Jesús sufría la burla de algunos de los arrogantes y prepotentes como un tormento adicional”, dijo. “La arrogancia es una actitud muy dañina porque destruye a la persona e incita a la muchedumbre para que se desencadene el odio, y este (el odio) excluye todo a su paso como lo hace una corriente de agua descontrolada”, ensenó. Los fieles atentos a sus palabras, asentían con sus gestos. 

Ilustró que las palabras de Jesús en la Cruz no son de queja, amargura y reproche, sino de esperanza y de misericordia. Preguntó: “¿De qué se compadece Jesús? ¿Por qué implora el perdón?”. Él mismo respondió: “Se compadece de nuestra ingratitud e indiferencia, pide perdón por nosotros, por nuestros pecados y omisiones”. 

Monseñor Castro propuso cinco pasos para superar esas equivocaciones: “examen de conciencia, dolor de corazón, propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia”. El ejemplo de la confesión lo ha dado el Papa Francisco, recuerda Monseñor Castro. “No es un hombre el que escucha tus pecados sino Cristo”. 

En el aparte de la frase: “Mujer ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu Madre”, hizo un llamado especial en favor de la de la defensa de la sexualidad de chicas y chicos, de las mujeres explotadas y agredidas, de la familia, de los no nacidos y del matrimonio. 

“Hay que reafirmar hoy la dignidad humana de todo ser creado en el seno de su madre (…) Convirtámonos pregoneros de la belleza del matrimonio formado de manera exclusiva por un hombre y una mujer, ya que otras formas de unión no se pueden llamar matrimonio, podrán llamarse de todo menos matrimonio (…) Joven, debes reafirmar tu condición sexual como hombre o mujer y colocarte al servicio de la patria, de la familia y de la Iglesia”. 


Tuvo palabras de aliento para los estudiantes del país. 

En una adaptación muy parecida a la realidad venezolana, dijo que “la lucha de clases que fomenta el comunismo está basada en el odio, y la Iglesia está comprometida con el Evangelio, predica a Jesucristo, el amor, el perdón y la convivencia”. 

Mencionó el hecho de que en Venezuela muchos han perdonado a pesar del dolor tan profundo por la pérdida de sus seres queridos. 

“Nunca hay que usar el poder para dominar sino para servir. Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder el mundo conocerá la paz. Esto nos aplica a todos. Ayúdanos Señor a vivir en el heroísmo del perdón”, dijo recordando el mensaje del Papa Francisco al inicio de las mesas de diálogo entre el gobierno y la oposición. 


Finalmente, expresó solidaridad, cercanía, compasión y afectos con quienes han perdido a familiares como consecuencia de la violencia asesina, en las manifestaciones y protestas públicas, y como fruto del hampa y las persecuciones. “Vaya el afecto de toda la iglesia y de todos los creyentes. Cristo ha dado su vida por ellos y por cada uno de nosotros, y debemos ser promotores y defensores de la vida”. 






jueves, 17 de abril de 2014

Francisco nombró obispo auxiliar de Caracas a José Trinidad Fernández



El Cardenal Jorge Urosa Savino anunció durante la Misa Crismal este Jueves Santo en la Catedral Metropolitana de Caracas, que el Papa Francisco nombró Obispo Auxiliar de esta ciudad a Monseñor José Trinidad Fernández, dándole “gracias a Dios y al Santo Padre, en nombre de la Iglesia y de la feligresía católica venezolana”. 

Ramón Antonio Pérez
@GuardianCatolic 

Caracas, 17 de abril de 2014.- “Quiero darles la grata noticia que el Papa Francisco nombró obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas a Monseñor José Trinidad Fernández Angulo, actual rector del Seminario Mayor ‘Santa Rosa de Lima’, de aquí de nuestra amada ciudad de Caracas. Por este motivo damos gracias a Dios y al Santo Padre nombre de la iglesia católica de Venezuela; y elevamos nuestras oraciones para que su ministerio sea semejante al de Jesucristo el Buen Pastor”. 


De esta manera se expresó el Cardenal Urosa durante la Misa Crismal que presidió este Jueves Santo en la Catedral Metropolitana de Caracas. “Pidamos a Dios para que las nuevas responsabilidades de Monseñor José Trinidad Fernández como pastor de nuestra Iglesia, las siga cumpliendo a ejemplo de Jesucristo”, dijo. 

El Arzobispo de Caracas Cardenal estuvo acompañado en la Misa Crismal por el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Venezuela, Monseñor Aldo Giordano, y sus obispos auxiliares: Monseñor Jesús González de Zárate; Monseñor Fernando Castro Aguayo; Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla y el obispo auxiliar emérito Monseñor Nicolás Bermúdez Villamizar. 

Igualmente asistieron centenares de sacerdotes provenientes de las parroquias capitalinas, seminaristas, miembros de los grupos de apostolado seglar y feligreses que abarrotaron el templo caraqueño. 


Sobre el sacerdocio


El Arzobispo de Caracas, dirigiéndose a los sacerdotes, les recordó que no son entes aislados. “No vivimos un sacerdocio aislado. Caracas es una Iglesia enriquecida por laicos maravillosos y piadosos". 

Los llamó a comprometerse con una "comunidad eclesial como la de Caracas que requiere un trabajo pastoral intenso”.

“Hay una urgente necesidad de más ministros del altar, de más vocaciones sacerdotales. En los últimos 14 años, de Caracas surgieron 48 nuevos sacerdotes, pero no son suficientes”. Pidió a los sacerdotes que inviertan tiempo y esfuerzo en animar a las familias cristianas y a los jóvenes a tomar el camino del sacerdocio.

El Cardenal se refirió a la importancia del sacramento del Bautismo y habló de la necesidad de crear conciencia en las familias para que se preocupen por el bautizo de sus hijos. "Esta debe ser una prioridad en la agenda pastoral de todas las parroquias, que deben dar todas las facilidades para que las familias puedan celebrar este sacramento, que es la puerta de entrada a la Iglesia católica”.


Tenemos que poner en práctica las indicaciones pastorales del Papa Francisco que ha dicho: no cerremos las puertas a los fieles. Debe haber más espacio en las parroquias para el bautizo. En un país donde todo está limitado la fuente de la gracia debe estar abierta para todos los fieles”.

Durante la celebración eucarística fueron consagrados los óleos que serán utilizados para conferir los sacramentos del bautismo (óleo de los catecúmenos), la unción de los enfermos (óleo de los enfermos), confirmación y ordenación sacerdotal (Santo Crisma), durante todo el año. Los sacerdotes reafirmaron su entrega a Dios en el compromiso de seguir llevando una vida a ejemplo de Jesucristo. 

El nuevo obispo sembrará “la ternura de Dios” 


Las primeras impresiones del nuevo obispo auxiliar de Caracas denotan una gran alegría por la responsabilidad encomendada. “Es una alegría muy grande que he recibido de parte del Señor, pero también es una gran responsabilidad. Es una manera de seguir trabajando por esta iglesia caraqueña y ser la esperanza de un mundo mejor, un mundo de paz y justicia”. 

Entre abrazos y felicitaciones de sus hermanos sacerdotes también agradeció la confianza que el Papa: “El Señor por intermedio del Santo Padre me ha encomendado seguir trabajando en la Arquidiócesis de Caracas, ahora en esta responsabilidad como obispo auxiliar; espero contar con el apoyo de toda la feligresía católica, y de mis hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas para juntos trabajar por Jesucristo”. 

Comentó que desde hace 15 años llegó a Caracas para trabajar durante dos años y poco a poco fue renovando el compromiso en el campo en la formación. “He trabajado en la labor formativa de los sacerdotes, y junto al trabajo de todos esperamos revitalizar nuestra iglesia en Caracas, para seguir llevando la alegría y el amor a todos los feligreses”. 

Expresó sentirse motivado para seguir llevando la alegría de la evangelización como pide el propio Papa Francisco. “Vamos a seguir sembrando la ternura de Dios y llevando la verdadera alegría de los Evangelios: tener cercanía, amor y respeto por nuestros hermanos”. Añadió que Cristo “nos pide autenticidad de vida”. 

El nuevo obispo dijo que “posiblemente su ordenación episcopal se realice en el mes de julio, en el marco de la asamblea general del episcopado venezolano”
Monseñor José Trinidad Fernández Angulo es natural de Mérida donde nació en 1964. Estudió teología en el Instituto Universitario Eclesiástico de “Santo Tomás de Aquino” en la Diócesis de San Cristóbal y se licenció en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. 

En la arquidiócesis de Caracas desempeñó cargos como vicerrector del Seminario San José, vicerrector para la Filosofía en el Seminario Mayor arquidiocesano Santa Rosa de Lima y director en la Universidad de Santa Rosa de Lima. 


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LA ALEGRIA DEL EVANGELIO
Homilía en la Misa Crismal, Jueves Santo 17 de abril de 2014,
Catedral Metropolitana de Caracas,
+Jorge L. Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas
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"Hoy Jueves Santo, llena de gratitud y de gozo, la Iglesia  conmemora la institución de la Eucaristía y el Sacerdocio, y celebra esta Misa especial, la Misa Crismal. Esta sagrada celebración nos recuerda que la gracia, la salvación, la vida eterna, son dones de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que recibimos a través de la fe y   los Sacramentos. En ella  bendeciremos los oleos santos con los cuales se administran varios de los Sacramentos que el Señor nos ha dejado como fuente de gracia, como medios para el encuentro con Dios, durante  nuestra vida.
Con motivo de esta Misa, nos congregamos alrededor del altar en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, madre de todas las Iglesias y  comunidades parroquiales de nuestra Arquidiócesis de Caracas. Manifestamos así nuestra fe en Cristo y nuestra unión eclesial: fieles, religiosas y religiosos, presbíteros y obispos, todos unidos en torno a Jesús y entre nosotros, a pesar de las diferencias que podamos tener. Renovamos y robustecemos así nuestra fe en Cristo Sumo Sacerdote, nuestro divino Salvador. Y renovamos la alegría de pertenecer a su pueblo santo, la Iglesia Católica, pueblo de Dios, pueblo de la vida, pueblo de la paz.
LA ALEGRÍA DEL SACERDOCIO DE CRISTO
El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, nos habla, precisamente, de la alegría de Cristo, de la alegría del Evangelio.
Pues bien: la alegría de Cristo inunda esta sagrada celebración, en la cual  damos gracias a Dios  porque su unción sacerdotal como el Mesías, el Salvador, se hace presente en la Iglesia a través de  sus sacerdotes y  de los sacramentos. Los oleos, los sagrados aceites que consagraremos en esta Misa serán utilizados en el Bautismo y la Confirmación, en la Unción de los Enfermos, y en  la ordenación de obispos y presbíteros durante este año que son  ministros-representantes-embajadores de Jesús (Cfr. 2Co 5,20), Camino Verdad y Vida,  y dispensadores de los misterios de Dios (Cfr, 1Co 4,1), en medio de su pueblo.
El sacerdocio de Cristo, es decir su acción salvadora, mis queridos hermanos,  se prolonga en la historia a través de los obispos y sus colaboradores inmediatos, los presbíteros. Ellos están llamados a servir como intermediarios de la salvación. Por la acción del Espíritu Santo son configurados a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Inmensa generosidad del Señor para con la humanidad  pues, en sus Ministros sagrados, Jesús vive en medio de los fieles. Y también,  inmensa generosidad para con nosotros, los ministros del Señor, pues hemos sido llamados a una misión excelsa, sublime, de consagrar nuestros corazones a Dios, a imitación de Cristo, por la salvación de nuestros hermanos.
¡Qué grande es, mis queridos hermanos sacerdotes,  la bondad de Dios para con nosotros! El nos llamó para que estemos con El, y para enviarnos a predicar (Cfr. Mc 3, 13 -15). El nos llama todos los días a vivir de acuerdo a su Palabra, dejando a un lado las engañosas atracciones del mundo, para que, unidos a El con un corazón indiviso, vayamos hacia la felicidad. Recordemos que Jesús nos dice en la Ultima Cena: “Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría sea plena” (Jn 15,11). Por estas razones, la ordenación sacerdotal conlleva, un reto, un compromiso: el de la santidad, el de estar con Cristo,  el de la dedicación plena y total del corazón, del entendimiento, de la voluntad, a la obra maravillosa de comunicar los dones de Dios a su pueblo. Por eso el sacerdote, obispo o presbítero, está llamado a una vida santa, a vivir a fondo la entrega a Dios en la continua escucha y cumplimiento de la voluntad del Señor, al servicio a los fieles, para transmitirles la alegría del Evangelio.
Para nosotros, queridos hermanos obispos y presbíteros, las celebraciones de Jueves Santo son ocasión propicia para renovar nuestra consagración al Señor, a su amor, que es infinitamente superior a cualquier amor humano. En esta Misa  renovaremos y reafirmaremos nuestros compromisos de entrega total de nuestro corazón a Dios  en el celibato, y  a nuestra sagrada y sublime misión eclesial de llevar a nuestros hermanos los regalos del Señor: la gracia de Dios, su Palabra viva, sus sacramentos, su consuelo, su alegría, su paz. ¡Hagámoslo con decisión, confiando siempre en la ayuda del Señor!
NUESTRA IGLESIA CARAQUEÑA
La ordenación sacerdotal incorpora al elegido a un cuerpo, el presbiterio diocesano.  Quiero, en esta solemne ocasión, destacar la alegría de pertenecer y de servir a nuestra Iglesia Arquidiocesana de Caracas. Los sacerdotes no somos entes aislados. Formamos parte de un cuerpo, de un colegio, de una fraternidad sacramental que es precisamente el presbiterio de nuestra Iglesia local. Nosotros, Obispos y sacerdotes diocesanos de Caracas, así como quienes venidos de otras partes comparten generosamente con nosotros las tareas pastorales en nuestra querida ciudad, y nuestros hermanos religiosos que aquí laboran con tanto cariño, junto como los diversos y numerosos institutos de vida consagrada, tanto masculinos como femeninos, formamos una unidad eclesial de agentes de pastoral, al servicio de nuestra Iglesia local: la Arquidiócesis de Caracas.  Que por lo demás es una Iglesia adornada con tantas cualidades: la Arquidiócesis más antigua y poblada del país, la Iglesia donde vivió y se santificó el Dr. José Gregorio Hernández, la Iglesia donde han surgido varias Congregaciones religiosas femeninas, y a la cual han servido tantos preclaros y santos Obispos, como Lucas Guillermo Castlllo, el gran Rafael Arias Blanco,  y los Cardenales José Humberto Quintero, José Alí Lebrún e Ignacio Antonio Velasco, así como muchísimos insignes sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, venezolanos por nacimiento o de corazón. Hoy los recordamos con afecto y veneración. Caracas es también  una Iglesia enriquecida por laicos maravillosos, piadosos, cercanos,  apostólicos, que han impulsado e impulsan la vida de nuestra Arquidiócesis. En fin, tenemos tantos motivos para querer a la Iglesia caraqueña. Y por supuesto, tantos motivos para comprometernos fuertemente con una comunidad eclesial que requiere un trabajo pastoral intenso. Unámonos, pues, como hermanos en el amor, dedicación y trabajo abnegado por los fieles de nuestra Iglesia de Caracas.
URGENCIA E IMPORTANCIA DE LA PASTORAL VOCACIONAL
En este contexto es importante pensar en la urgente necesidad que tenemos en Caracas de más ministros del altar para la santificación de nuestros fieles. El vertiginoso aumento de la población en nuestra querida ciudad hace que la promoción de las vocaciones sacerdotales y religiosas  sea la más urgente y grave necesidad pastoral de nuestra Iglesia, y una imperiosa prioridad pastoral. Gracias a Dios, en los últimos 14  años hemos tenido en Caracas 48 ordenaciones sacerdotales. Pero no son suficientes.
Por eso, a la pastoral juvenil y a la pastoral vocacional, mis queridos hermanos sacerdotes y laicos comprometidos, debemos dedicar mucho tiempo y esfuerzo, para animar a nuestros fieles, a las familias cristianas, a los jóvenes más cercanos, a pensar en la grandeza del sacerdocio como camino de vida, y en su espléndida utilidad práctica en la Venezuela de hoy y del futuro. Es preciso que todos nosotros, especialmente los  sacerdotes, las religiosas y los religiosos, trabajemos insistente y fuertemente por la pastoral vocacional, y que oremos al Señor constantemente por esa urgente necesidad. Por ello he dispuesto, y quiero recordarlo,  que en todas y cada una de las celebraciones litúrgicas, en la oración de los fieles, se eleve siempre, sin excepción, una plegaria por el aumento y perseverancia de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. En este campo, como le he expresado en otras ocasiones, nos jugamos el futuro de la Iglesia en Venezuela y en Caracas.
EL BAUTISMO
En nuestra Misa de los Sacramentos quiero destacar, sobre todo, la grandeza e importancia del Bautismo, que nos limpia del pecado original, nos libra de las garras del demonio, y nos hace hijos de Dios, discípulos de Jesucristo y miembros de la Santa Iglesia Católica. Por su importancia es necesario concientizar a las  familias para que se preocupen por el bautismo de sus niños, para que sean transformados de meras personas humanas, lo cual es ya una dignidad inmensa, a la maravillosa y sobrenatural condición de hijos de Dios. Este es un punto muy destacado de nuestro Plan de Pastoral Arquidiocesano.
Y por eso insisto, mis queridos hermanos sacerdotes, en que tengamos como una de nuestras prioridades pastorales el promover en nuestra predicación semanal, en los avisos parroquiales, en la formación de los laicos, el bautismo de los niños. Esto especialmente porque tantos muchachos, por descuido de sus padres, o por efectos del dañino secularismo, o por la escasez de suficientes agentes de pastoral, se quedan sin recibir esa maravillosa gracia de Dios. Esta realidad  nos lleva a que,  cuidando los requisitos del bautismo y la preparación de los padres y padrinos,  demos facilidades para que las familias puedan celebrar ese Sacramento.
Se trata, como dice el Papa Francisco, de  no cerrar las puertas a los fieles, sino abrirlas de par en par, para que, en medio de las dificultades que experimentamos en Caracas para cualquier gestión, ellos encuentren fácil acceso a los dones de Dios. En las Parroquias debemos abrir más espacios  para la celebración de este Sacramento y, cuando sea necesario, multiplicar las tandas de bautizos. En un país donde todo está limitado, la fuente de la gracia debe estar siempre abierta a los fieles.
CONCLUSIÓN:
Mis queridos hermanos y hermanas:
¡Vivamos la alegría de Cristo, el gozo del Evangelio! En esta sagrada y solemne celebración renovemos la alegría de nuestra fe, de creer en el inmenso amor de Dios, que por el Bautismo nos hace hijos suyos. Renovemos también nuestra alegría de pertenecer a la Santa Iglesia Católica. Fortalezcamos nuestro amor por la Iglesia Arquidiocesana de Caracas. Y  sintamos, como es tradición en los fieles venezolanos, un gran afecto por los sacerdotes, pues en ellos se hace presente el Señor de la vida y Príncipe de la paz, Nuestro Señor Jesucristo.
Yo quiero en esta solemne ocasión, en nombre de mis queridos Obispos Auxiliares y en el mío propio, expresar mi reconocimiento afecto y cercanía a todos los presbíteros,  sacerdotes de Jesús, que trabajan en nuestra querida Caracas. Gracias por su testimonio;  gracias por su cooperación a nuestro ministerio episcopal, gracias por su trabajo, realizado no pocas veces en difíciles circunstancias. Vayamos adelante, queridos hermanos sacerdotes, con entusiasmo, llenos de ardor apostólico, movidos por el amor a Dios y  a nuestra Iglesia caraqueña. Invito a todos los fieles a orar siempre por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Y a orar por todos los  sacerdotes, para que seamos fieles a nuestra consagración, a nuestra hermosa vocación, y al escuchar y cumplir cabalmente la Palabra de Dios, vayamos siempre por la senda de la auténtica  felicidad.
Que Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, por la intercesión de nuestra madre amorosa, la  Santísima Virgen de Coromoto,  nos haga sentir siempre su alegría, la alegría del Evangelio".

Amén

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