martes, 22 de agosto de 2017

El Cardenal Urosa denunció la “desaparición forzosa” del General Baduel


El arzobispo de Caracas está preocupado por las masacres, desapariciones forzosas y maltratos a los presos políticos y comunes en las cárceles de Venezuela 

El cardenal Jorge Urosa Savino levantó su voz en defensa de los presos comunes y políticos de Venezuela, exhortando al Gobierno de Nicolás Maduro a que cesen las situaciones de injusticia sufridas por estos prisioneros en varias cárceles del país.
Aunque el arzobispo de Caracas habló de varios de los privados de libertad por pensar distinto a la línea política del Gobierno, uno de los casos que enfatizó fue el del general retirado Raúl Isaías Baduel, desparecido desde el pasado 8 de agosto.
Esta es una situación gravísima porque no se sabe dónde está el General Baduel”, apuntó Urosa. “Eso es lo que se llama desaparición forzosa, lo cual es sumamente grave”, consideró. El militar retirado estaba recluido en la cárcel de Ramo Verde, pero desde el 8 de agosto se encuentra desparecido, según denunciaron sus familiares.
De igual manera, el purpurado alertó la situación que viven otros presos de conciencia. “Hay una cantidad de personas que están presas y sufriendo muchísimo”, aseguró, mencionando a “los jóvenes que están en la cárcel de El Dorado, el joven Carlos Graffe y el profesor Santiago Guevara”, entre otros. Muchos de ellos están enfermos.
Considera que los venezolanos “estamos viviendo una época muy complicada”, y sostiene que “la crisis es cada vez peor”. 
En ese orden denunció la masacre que hubo en el Centro de Detención Judicial en Puerto Ayacucho, estado Amazonas.
Son treinta y siete hombres jóvenes masacrados de acuerdo con las primeras informaciones y uno no sabe cómo fue eso”, se lamentó el cardenal Urosa Savino. 
Por supuesto, eso debe ser investigado y los culpables deben ser sancionados de acuerdo a las leyes”, exigió a las autoridades competentes.
La masacre se produjo entre el 15 de agosto en la noche y el 16 n la mañana, durante un operativo de seguridad para rescatar del penal que realizaron conjuntamente funcionarios de la GNB, SEBIN, PNB y CICPC, según la ong Una ventana a la libertad.

Más violencia política

El purpurado cree que la realidad venezolana tiene parte de su origen en la confrontación política. “Eso es una muestra de una crisis global que ha causado ya más de 110 muertos en los últimos cuatro meses por la violencia política”, sostuvo. Además, “tiene unas características gravísimas desde el punto de vista económico”.
“Pues bien, eso requiere que haya soluciones, y es lo que nosotros los obispos le hemos pedido insistentemente al gobierno nacional: que se solucionen los graves problemas que está confrontando el pueblo venezolano. El Gobierno tiene que darle solución”.

Persecución de alcaldes opositores

Por otra parte, el arzobispo de Caracas alertó la situación que están sufriendo los alcaldes opositores en algunos estados del país. “Hay varios de ellos que han sido encarcelados, otros han sido sentenciados, destituidos e inhabilitados con una serie de sanciones que ciertamente parecen a todas luces exageradas. Eso configura una situación política muy grave”, dijo.
Concluyó indicando que el episcopado venezolano está sumamente preocupado. 
“Permanentemente estamos invitando al Gobierno a que resuelva estos problemas, e invitando también, a gente de la oposición para que defienda los derechos del pueblo venezolano frente a las circunstancias adversas que estamos viviendo”.

domingo, 20 de agosto de 2017

Cardenal Urosa: La Iglesia continuará dándole la mano al pobre, al desvalido y al perseguido


El arzobispo de Caracas celebró 50 años de Vida Sacerdotal acompañado de la Conferencia Episcopal durante una misa en el gimnasio “Papá” Carrillo

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 20 de agosto de 2017
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“De todo corazón doy gracias a Dios hoy por su gracia, manifestada en mi existencia, en mi querida familia, en mi querida Iglesia caraqueña. Igualmente agradezco al Santo Padre Francisco su hermosa salutación, y correspondo manifestándole mi comunión al Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, a quien los católicos venezolanos veneramos afectuosamente”.

Así se expresó el cardenal Jorge Urosa Savino este sábado 19 de agosto, en el gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo de Los Dos Caminos, durante una misa en acción de gracias por sus 50 años de vida sacerdotal, en la que estuvo acompañado de unos treinta obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), el presbiterio y buena parte de la feligresía metropolitana.

También estuvo presente el nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, quien leyó un mensaje del Papa Francisco en reconocimiento al trabajo de Urosa Savino. Igualmente, asistieron representantes del Consejo de Iglesias Históricas de Caracas, con quienes compartió expresiones de unidad y cordialidad propias de la fe cristiana.

Urosa denunció la grave crisis política

En medio y a pesar de la gravísima crisis política, económica, y social que vivimos, tenemos en Caracas y en toda Venezuela muchas manifestaciones de la bondad del Señor”, dijo el cardenal Urosa al agradecer a todos por su acompañamiento en la eucaristía.

Enfatizó “la unidad de nuestra Iglesia” venezolana, “el entusiasmo pastoral manifestado en el intenso trabajo realizado en todas las comunidades”, y las nuevas iniciativas como “la olla solidaria”. 

Además, habló del “trabajo en las actuales circunstancias, con valentía y firmeza por la defensa de familia y de la vida, de valores como la libertad y la justicia, y de los derechos humanos, nuestros y de los demás, que es algo que hemos de intensificar y profundizar”.

El Purpurado indicó que junto a sus hermanos obispos y sacerdotes, profundizará y continuará “con fuerza, dándole la mano al pobre, al desvalido, al perseguido, al necesitado”. Espera que los miembros de la Iglesia sigan siendo “instrumentos de la misericordia de Dios”.

Monseñor Luis Armando Tineo, obispo de Carora, fue el encargado de ofrecer la homilía y también recordó el compromiso sacerdotal adquirido por Urosa Savino, su defensa en favor de los derechos humanos y su valentía al señalar las injusticias en la realidad actual de Venezuela.

Con anterioridad los obispos auxiliares de Caracas, monseñores: Jesús González de Zárate, Tulio Luis Ramírez Padilla, José Trinidad Fernández, Enrique Parravano Marino y Nicolás Bermúdez Villamizar (Emérito), dieron a conocer un comunicado expresando que este aniversario “es un motivo de particular alegría para toda nuestra Arquidiócesis”.

El “Papá” Carrillo se llenó de feligreses y miembros de varias comunidades religiosas, “para dar gracias a Dios por la vida y ministerio y por el gran don del sacerdocio en la Iglesia”. 

La Coral Betania y los Ministerios de Música de la Catedral Metropolitana y Basílica Santa Teresa de Caracas, animaron en todo momento esta ceremonia por los 50 años de vida sacerdotal del cardenal Urosa Savino. 

A continuación el mensaje completo del Cardenal Urosa:

Alocución al final de la Santa Misa en acción de gracias  por sus 50 años de Vida Sacerdotal

+JORGE L. UROSA SAVINO,
CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS
“Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo” (Ef. 1,3)

Al finalizar nuestra santa Eucaristía, estas palabras de San Pablo apóstol expresan mis sentimientos de gratitud al Señor por mis 50 años de sacerdocio, más aún por mi vida entera. Él nos dice en otra de sus epístolas: “El que se gloría, que se gloría en el Señor” (2 Co 10,17). De todo corazón doy gracias a Dios hoy por su gracia, manifestada en mi existencia, en mi querida familia, en mi querida Iglesia caraqueña. Igualmente agradezco al Santo Padre Francisco su hermosa salutación, y correspondo manifestándole mi comunión al Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, a quien los católicos venezolanos veneramos afectuosamente unidos en la fe.

En estos días de reflexión he ido pasando revista a tantas cosas buenas que el Señor me ha ido concediendo y por ello le doy infinitas gracias a Dios. Y también a Ustedes, mis queridos hermanos, que han querido acompañarme en esta hermosa celebración, para cantar las glorias del Señor, presente de una manera misteriosa y sobrenatural, pero no por ello  menos real, en un hombre común, un siervo de Dios limitado e imperfecto, pero que fue llamado por él a la insigne dignidad sacerdotal, de ser amigo y testigo, ministro y sacramento personal e instrumento de Cristo – que todo eso es el sacerdote - para comunicar la misericordia del Padre a la humanidad. Gracias a Ustedes por estar aquí.

¡CONFIAR EN DIOS E IR MAR ADENTRO!

Debemos a Dios lo que somos cada uno de nosotros, pero también a muchas otras personas que hemos encontrado en nuestras vidas. Especialmente quiero recordar en estos momentos a mis padres y hermanos, a mis queridos pastores y maestros Mons. Rafael Arias Blanco, el Cardenal José Humberto Quintero, el Cardenal José Alí Lebrún, el  insigne Arzobispo de Valencia Luis Eduardo Henríquez, y a mi querido y bondadoso predecesor el Cardenal Ignacio Velasco García.

En el año 2005, por insondables designios de su voluntad, a pesar de circunstancias adversas, el Señor me trajo a Caracas  para confiarme el cuidado pastoral de mi querida Iglesia caraqueña en la cual nací a la vida cristiana. Han sido años de grandes experiencias, de muchas satisfacciones, aunadas a dificultades y momentos de dolor. Esta es la época de mayor escasez de sacerdotes en Caracas en los últimos 80 años; es la época de mayores dificultades económicas en ese mismo tiempo, y además, nos agobian gravísimas circunstancias de orden político. Pero también: en medio de esas circunstancias Dios nos ha bendecido entre otras cosas, con un número no pequeño de nuevos sacerdotes para Caracas, cuarenta y cuatro, además de varios sacerdotes de institutos de vida consagrada; con el florecimiento del diaconado permanente; nos anima con la estrecha comunión y cohesión en el presbiterio y con los consagrados, con un estupendo Plan de Pastoral en el cual están marcadas las prioridades pastorales que hemos de tener presentes siempre: la evangelización y la catequesis, la familia, la juventud, la pastoral vocacional y la pastoral social.

Sí, mis queridos hermanos. En medio y a pesar de la gravísima crisis política, económica, y social que vivimos, tenemos en Caracas y en toda Venezuela  muchas manifestaciones de la bondad del Señor: la unidad de nuestra Iglesia, el entusiasmo pastoral manifestado en el intenso trabajo realizado en todas nuestras comunidades, y en nuevas iniciativas como “la  olla solidaria”; el trabajo en las actuales circunstancias, con valentía y firmeza por  la defensa de familia y de la vida, de valores como la libertad y la justicia, y de los derechos humanos, nuestros y de los demás, que es algo que hemos de  intensificar y profundizar. Con fuerza, dándole la mano al pobre, al desvalido, al perseguido, al necesitado. Siendo así instrumentos de la misericordia de Dios. Y con la gracia y la fuerza del Señor, unidos todos, sacerdotes y consagrados, seglares y Obispos lo seguiremos haciendo con gran entusiasmo y determinación. Por todos esos dones podemos darle gracias a Dios!

¡Claro que sí! A pesar de las dificultades, nosotros, como los apóstoles en el lago de Galilea, podemos lanzar las redes confiadamente en el nombre de Jesús, con entusiasmo y confianza. El calma nuestras tempestades (Mt 8, 23-27). Él nos acompaña y nos anima: “Soy yo, no tengan miedo” (Mt 14, 27), nos dice,  y nos ayuda a caminar sobre las aguas. Él nos impulsa a remar mar adentro (Lc 5,4), es decir a intensificar nuestra vida de piedad, nuestra alabanza, nuestro testimonio y nuestra labor apostólica. Por esa permanente asistencia y ayuda del Señor, que nos comunica su Espíritu de fortaleza y sabiduría, digamos todos: ¡Gracias, Señor, gracias!

ALGUNAS REFLEXIONES

En este bellísimo encuentro quiero aprovechar la ocasión para compartir con ustedes algunas convicciones  que he ido madurando a lo largo de mi vida cristiana y sacerdotal.

La primera, y que yo repito mucho: la Iglesia vive, se renueva y crece. Movida por el Espíritu Santo y conducida por Cristo, el Buen Pastor, en medio de las dificultades, la Iglesia va adelante. Y eso debe llenarnos de alegría, fortalecer nuestra fe, y sostener nuestra esperanza. La Iglesia es la comunidad cristiana, dotada de innumerables carismas, llamada a dar testimonio del señorío y del amor de Cristo en el mundo desde el hogar, desde la vida social, económica y política. La Iglesia es grande por ser el cuerpo místico de Cristo, fundada y sostenida permanentemente por el Señor, animada por la acción del Espíritu Santo de Dios. Su fuerza y su gloria es su unión con el Señor Jesús, su entrega al amor de Dios Padre, su fidelidad a la acción del Espíritu Santo. Por ello, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Por esa misma razón, como lo he dicho muchas veces, la Iglesia vive, se renueva y crece: por la acción de Dios en ella.

La segunda convicción: La grandeza de nuestra gloriosa condición cristiana. ¡Sí! Grandeza y consiguiente alegría y santo orgullo por nuestra gloriosa condición e identidad  cristiana: somos hijos de Dios, discípulos de Jesucristo, y miembros de nuestra Iglesia Católica. En estos tiempos de arremetida del secularismo, de la tendencia a sacar a Dios de la vida social, de la vida de la familia y de los seres humanos, a menospreciar y atacar lo religioso, es importante que nosotros estemos conscientes de la grandeza de nuestra condición e identidad cristiana: qué grande es ser hijos de Dios, como Jesucristo, llamados a compartir la misma vida divina; qué honor ser discípulos y hermanos de Jesús, el Divino maestro, “el camino la verdad y la vida”, que nos guía por el sendero de la luz hacia la plena felicidad; qué hermoso es ser parte de la Iglesia católica, el pueblo de Dios, de la vida y de la salvación. Por todo eso, demos gracias a Dios nuestro Señor.

Y la otra convicción, surgida de la meditación en la obra de Dios y de la experiencia vital y religiosa, una enseñanza fundamental del cristianismo que no subrayamos suficientemente: la fidelidad a Cristo es el camino de la felicidad. Cristo nos lo dice en Lucas 11, 28: “Felices serán los que escuchen la palabra de Dios y la cumplan”. Luego de más de siete décadas de vida y de cincuenta años de sacerdocio, al abrigo del amor del Señor, esa es para mí no sólo una enseñanza central de Jesucristo, sino una convicción muy viva que llevo dentro de mi corazón: la felicidad viene de Dios. Y él nos la concede, con tribulaciones y problemas, sin duda, en la medida en que escuchamos y cumplimos su Palabra, que es Palabra de vida, de gozo, de felicidad y salvación. Como recuerdo de esta celebración, les dejo esas reflexiones: la alegría por nuestra identidad cristiana, la confianza en la vida y vigencia  de la Iglesia de Dios, y la vivencia del evangelio como fuente de la felicidad.

CONCLUSIÓN

Para finalizar, los invito a renovar nuestro amor y fidelidad a María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto. Que la imitemos en el amor a Cristo, y en la escucha y cumplimiento de la palabra de Dios, que es el camino hacia la felicidad. Y que ella nos ayude en estos momentos difíciles de nuestra patria, a resolver nuestros conflictos de manera pacífica.
Amén.





Municipios capitalinos reconocieron el trabajo pastoral del Cardenal Urosa


“Hoy es un día en que todos los católicos debemos orar por el bienestar de nuestro Cardenal Jorge Urosa Savino”, dijo en el Parque Miranda el concejal Fernando Albán

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 20 de agosto de 2017
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Hacia el final de la misa que este sábado 19 de agosto, presidió el cardenal Jorge Urosa Savino con motivo de cumplir 50 años de vida sacerdotal y que presidió en el gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo, en Los Dos Caminos, recibió una serie de reconocimiento por parte de un grupo de concejales de los ayuntamientos capitalinos.

El concejal de Caracas, Fernando Albán, informó que fue aprobado un reconocimiento especial “Homenaje al Cardenal Jorge Urosa Savino” por parte de los Concejales de los municipios Sucre, Andrés Schloeter, Juan Carlos Vidal y Vicente Páez.

Así también mencionó al concejal Víctor Pérez, por el municipio Baruta. Mientras, por el emblemático municipio Libertador, asistieron Aiza López y el propio Fernando Albán que antes, incluso participó de la comunión. Desde Chacao, el alcalde Gustavo Duque formó parte de la comitiva, igual que lo hizo el presidente del Cabildo Metropolitano, Alí Mounsoir. Todos expresaron sus agradecimientos a Dios por Urosa.

Hoy es un día en que todos los católicos debemos orar por el bienestar de nuestro Cardenal Jorge Urosa Savino”, dijo el concejal Fernando Albán.

Emocionado, Albán contó en medio del coso deportivo: “La Biblia nos muestra las grandes vivencias de hombres y mujeres de Dios que han tenido que convivir con el desprecio, el olvido, la falta de reconocimiento, pero el amor de Dios, nos muestra cómo se puede cambiar una situación de enojo y rencor en una fuente de misericordia”.

Por su parte, el concejal Alí Mansoir, luego de expresar sus palabras de agradecimiento y felicitación por la labor pastoral del actual Arzobispo de Caracas, procedió a entregar una placa en reconocimiento y una copia del acuerdo aprobado por el ente edilicio.

Destacó la lucha incansable del cardenal Urosa por rescatar la dignidad de la familia venezolana y por defender los valores y principios democráticos. “Nuestro deseo es que no cese la lucha hasta lograr el objetivo, que no es más que recuperar la paz en el país”, señaló Mounsoir.

Indicó que el Cardenal Urosa ha sido un ejemplo de dedicación e incansable labor al servicio de Dios y por ello los ediles metropolitanos rindieron homenaje a su trayectoria, la cual siempre ha estado orientada a defender la democracia y ayudar a los más necesitados.




Varias fotos de los concejales con la máxima autoridad de la Iglesia católica en Caracas, cerró con alegría esta efeméride de la iglesia metropolitana.


viernes, 18 de agosto de 2017

El Papa Francisco felicita al cardenal Urosa por sus 50 años de ordenación sacerdotal



El Santo Padre manifestó al arzobispo de Caracas su alegría y la fraterna comunión con la cual están unidos en el episcopado

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 18 de agosto de 2017

A ti, Venerable Hermano Nuestro que, Dios mediante, vas a celebrar tus Bodas de Oro Sacerdotales en la próxima solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, te enviamos de todo corazón esta carta para manifestar nuestra alegría y la fraterna comunión con la cual estamos unidos en el episcopado”.

De esta manera comienza la carta que el Papa Francisco envió al cardenal Jorge Urosa Savino, con motivo haber cumplido sus 50 años de ordenación presbiteral, el pasado 15 de agosto. La misiva la dio a conocer el arzobispo de Caracas este jueves 17, agradeciendo el gesto del Sumo Pontífice de Roma.

Como sabemos que has actuado con gran diligencia en el desempeño del sagrado ministerio, deseamos felicitarte en esta ocasión por la labor realizada, y recordar los momentos más importantes de tu apostolado”, dice el Santo Padre, en la carta que recuerda parte de la hoja de vida de Urosa.

“En 1967 recibiste el sacerdocio para servir a la Iglesia Metropolitana de Caracas, donde fuiste profesor y superior en el Seminario de San José y luego Rector del Seminario Interdiocesano de Santa Rosa de Lima”, expresó.

En el marco de esta celebración, más de 25 obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana acompañarán al cardenal Urosa Savino, durante una misa en acción de gracias, que presidirá el sábado 19 de agosto en el Gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo de Los Dos Caminos, en Caracas, a partir de las 10 de la mañana. Al concluir la ceremonia religiosa, está previsto que el Purpurado venezolano sea condecorado por los concejos municipales de Caracas.

A continuación la carta íntegra del Santo Padre Francisco enviada al cardenal Urosa 


Obispos unen esfuerzos en favor de los desplazados en la frontera Colombia-Venezuela


Monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal durante su visita a Cúcuta donde fue recibido por el obispo diocesano, monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid. Foto: Prensa Diócesis de San Cristóbal

 

Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela | Ago 18, 2017

La Iglesia católica que hace vida en la frontera entre Colombia y Venezuela, es el vivo ejemplo de la comunión y el compromiso de fe asumidos a plenitud por los seguidores de Jesucristo. La diócesis de Cúcuta dio un primer paso con el funcionamiento del Banco Diocesano de Alimentos y el Centro de Migraciones.
Allí, el mandamiento: “Amar al prójimo como a ti mismo”, cobra vida en el rostro de cada emigrante venezolano que llega buscando un poco de ayuda.
Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid inició este trabajo hace más de un año con el objetivo de apoyar a los desplazados fronterizos que huyen de la crisis venezolana. Junto a un equipo de colaboradores, generosamente les entregan alimentos, ropas y atención médica básica en siete casas de paso.
El miércoles 16 de agosto, monseñor Mario Moronta Rodríguez, obispo de San Cristóbal, estado Táchira (Venezuela), visitó a su par fronterizo. Juntos recorrieron una de estas casas: “Divina Providencia”, en el sector La Parada.
Durante la visita, Mario Moronta anunció que desde la iglesia andina se unirán a los esfuerzos de Cúcuta para ayudar a mitigar las necesidades de los venezolanos que van a Colombia buscando una mejor calidad de vida.
Ustedes están dando un promedio de cinco mil almuerzos y desayunos diarios. Ejemplo vivo de caridad”, dijo a su hermano en la fe.
Un grupo de voluntarios del Táchira se unirán en los próximos días a este apostolado que realiza la Iglesia colombiana en Cúcuta”, ofreció el obispo de San Cristóbal.
“Deben contar con nuestro apoyo y ayuda en lo que esté a nuestro alcance. Vamos a organizar turnos de voluntarios, sacerdotes, seminaristas, religiosas y laicos para ir al menos un día de la semana a acompañar y colaborar”, precisó.
Reconoció que “la semana pasada la Iglesia Cúcuta dirigida por su obispo Víctor Ochoa, dio de comer a más de 60.000 venezolanos que pasaron la frontera”, relató.

La gente confía más en la Iglesia

El prelado tachirense dijo que Venezuela siempre fue un país de paso para ciudadanos de muchas naciones. “Ahora la situación es compleja, un panorama que no se determina, con un gobierno que quiere imponer un proyecto que no es aceptado por todos”, señaló.
Sin embargo, acotó un detalle del que nunca se ha dudado: “En este momento la gente confía más en la Iglesia que en otras instituciones”.
La Diócesis de Cúcuta ha venido desarrollando hace más de un año, una serie de acciones para ayudar a la población migrante, empeñada en la distribución de alimentos, a través de las parroquias de la Iglesia diocesana.
“Hace dos meses se comenzó con la distribución organizada para atender la población más necesitada. Actualmente se distribuye a través de la casa de paso “Divina Providencia” y 9 “Ollas de Caridad” ubicadas en toda la ciudad”, dice el portal de la diócesis de Cúcuta.
La estrecha comunión y comunicación del pueblo colombo venezolano se expresa en la generosidad de dos pueblos hermanos”, sostienen desde la diócesis fronteriza que día tras día atiende a miles de venezolanos.


jueves, 17 de agosto de 2017

Episcopado acompañará al Cardenal Urosa en Misa por sus 50 años de Vida Sacerdotal


 El sábado 19 de agosto, desde las 10:00 am, el Gimnasio “Papá” Carrillo de Los Dos Caminos, reunirá a obispos, sacerdotes, religiosos (as) y feligreses en ocasión de las Bodas de Oro Sacerdotales del Arzobispo de Caracas

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 17 de agosto de 2017 

El cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, arribó el martes 15 de agosto a los 50 años de su ordenación presbiteral, por este motivo, más de 25 obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana lo acompañarán junto a sus sacerdotes y feligreses, el sábado 19 de agosto, a partir de las 10 de la mañana, para dar gracias a Dios en una misa que concelebrarán en el Gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo de Los Dos Caminos de esta ciudad.

Un comunicado firmado por los obispos auxiliares de Caracas, monseñores: Jesús González de Zárate, Tulio Luis Ramírez Padilla, José Trinidad Fernández, Enrique Parravano Marino y Nicolás Bermúdez Villamizar (Emérito), expresa que este aniversario del cardenal Urosa “es un motivo de particular alegría para toda nuestra Arquidiócesis”.

En razón de ello, invitan a la feligresía católica y ciudadanos en general, “para dar gracias a Dios por la vida y ministerio y por el gran don del sacerdocio en la Iglesia”.

La actividad central será la misa en el “Papá” Carrillo, donde la feligresía ofrecerá algunos testimonios de vida en relación al trabajo pastoral del actual arzobispo de Caracas. Al culminar, representantes de los concejos municipales del área metropolitana de Caracas: Libertador, Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo, darán a conocer sendos acuerdos por la efeméride.

Según los organizadores, esperan la asistencia de feligreses no solo de Caracas sino también de las diócesis sufragáneas: La Guaira, Guarenas y Los Teques, entre otras iglesias particulares del país, desde donde se han conocido expresiones de alegría por el arribo del cardenal Jorge Urosa Savino a sus cincuenta años de vida sacerdotal.

Hoja de vida del Cardenal Urosa

La hoja de vida de Jorge Liberato Urosa Savino, el XV Arzobispo de Caracas, destaca que nació en Caracas “en el cristiano hogar de Luis M. Urosa y Ligia Savino de Urosa, el 28 de agosto de 1942 y fue bautizado el 25 de diciembre del mismo año, en la Iglesia de Santa Rosalía”.

Luego de su ordenación sirvió como profesor, formador y Rector en los Seminarios de la Arquidiócesis de Caracas (1971-1982). “Unió a esta tarea, la fundación y atención pastoral del Centro de Evangelización y, luego, Vicaría Religiosa de la Santísima Trinidad, en el Barrio Casa de Tabla, en Petare”, dice el comunicado.

Urosa Savino fue elegido por Su Santidad Juan Pablo II como Obispo Auxiliar de Caracas, el 13 de julio de 1982, recibiendo la ordenación episcopal el 22 de septiembre de ese mismo año de manos del Cardenal José Alí Lebrún Moratinos.” El 17 de marzo de 1990 fue nombrado segundo Arzobispo de Valencia por su Santidad Juan Pablo II, donde desarrolló una fructífera acción pastoral por quince años”, dicen el comunicado de los obispos auxiliares de Caracas.

El Santo Padre Benedicto XVI lo nombra Arzobispo de Caracas el 19 de septiembre de 2005 e inicia su ministerio pastoral en Caracas el 5 de noviembre de 2005. “Desde su llegada ha sido un gran impulsor de la catequesis y de la pastoral vocacional, ha creado 6 nuevas parroquias y dos nuevas vicarías confiadas a religiosas”, agregan los prelados.

Sostienen que algunas expresiones del celo pastoral del cardenal  Urosa han sido, “entre otras realidades pastorales, la exitosa realización de la Misión Continental Evangelizadora, la elaboración del Plan de Pastoral de la Arquidiócesis 2013-2019, la proclamación de Nuestra Señora de Coromoto como Patrona de nuestra Arquidiócesis y la consolidación de la organización de la seguridad social del clero”.

Enfatizan que como Arzobispo de Caracas, Urosa Savino ha ordenado 45 sacerdotes y 18 diáconos permanentes, para colocarlos al “servicio de nuestra Iglesia Arquidiocesana”.

Desde su incorporación al Colegio Cardenalicio, en el Consistorio del 24 de marzo de 2006, ha unido a su compleja y exigente labor como Arzobispo de Caracas, el servicio a la Iglesia Universal como miembro de la Pontifica Comisión para América Latina, del Pontificio Consejo Justicia y Paz, de la Congregación para el Clero, del Pontificio Consejo para la Cultura y del Consejo de Cardenales para los asuntos administrativos de la Santa Sede.

Para la actividad de 19 de agosto, los obispos auxiliares de Caracas, pidieron hacer de la celebración de este aniversario una oportunidad para “organizar y desarrollar una más intensa acción pastoral que permita llevar el Evangelio y los dones de Jesucristo a los habitantes de Caracas, especialmente a los más pobres y a los alejados”, según el Plan de Pastoral.

Finalmente, pidieron orar, especialmente, “para que el Señor suscite muchísimos jóvenes que quieran con alegría, con entusiasmo, dedicarse a llevar la luz, el amor, la paz de Cristo a nuestros hermanos, así como lo ha hecho a través de 50 años el Sr. Cardenal Urosa”.


Bodas de Oro Sacerdotales


"Quienes hemos sido compañeros de camino en el sinuoso devenir de nuestra patria somos testigos de su rectitud y dedicación, de la atención a todos con particular acento a los más pobres"

Cardenal Baltazar Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida

El 15 de agosto de 1967 recibía la ordenación sacerdotal en la Catedral de Caracas de manos del Emmo. Sr. Cardenal José Humberto Quintero Parra, el joven diácono Jorge Urosa Savino. Compañeros de curso en el Seminario Interdiocesano de Caracas coincidimos en trienio filosófico. La teología la cursó en Toronto, Canadá y posteriormente se doctoró en teología dogmática por la Universidad Pontificia Gregoriana en Roma con una enjundiosa tesis sobre Theilard de Chardin.

Tuve la dicha de que quince días antes ejerció el diaconado en mi ordenación sacerdotal en Calabozo. La vida sacerdotal nos ha unido en trabajos comunes donde se consolidó la amistad y el compartir inquietudes en la formación de los candidatos al sacerdocio. Fue rector del Seminario San José de El Hatillo, dedicado entonces a las vocaciones adultas, y de allí pasó a la rectoría del Interdiocesano de Caracas. Juntos trabajamos, entre otros asuntos, en la elevación de los estudios del Seminario a rango universitario con el reconocimiento civil del Consejo Nacional de Universidades a comienzos de la década de los ochenta.

Elegido Obispo Auxiliar de Caracas fue ordenado el 22 de septiembre 1982 trabajando al lado del Cardenal José Alí Lebrún e involucrándose en la compleja pastoral de la capital. En 1987 compartimos la experiencia sinodal siendo los dos obispos elegidos para el Sínodo de los laicos en la Ciudad Eterna. El 17 de marzo de 1990 por decisión del Papa Juan Pablo II pasó a ocupar la sede arzobispal de Valencia. Posteriormente en 1992 participó en la IVa. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo y en 1997 en el Sínodo de América en Roma. El 19 de septiembre de 2005 fue promovido a la sede metropolitana caraqueña, lugar de su nacimiento y vida juvenil, sacerdotal y primeros años episcopales. En marzo de 2006 el Papa Benedicto le nombró Cardenal de la Santa Madre Iglesia. Los sínodos de la familia de 2014 y 2015 lo tuvieron como padre sinodal.

El 19 de agosto de 2017 celebrará con el clero caraqueño y la presencia de sus hermanos obispos y numerosas amistades sus Bodas de Oro Sacerdotales. Ocasión para agradecer a Dios y a la Virgen Santísima su entrega y dedicación al cultivo de la fe cristiana en los diversos ambientes donde ha trabajado a lo largo de cinco décadas.

Quienes hemos sido compañeros de camino en el sinuoso devenir de nuestra patria somos testigos de su rectitud y dedicación, de la atención a todos con particular acento a los más pobres. Incansable en el trabajo pastoral en reuniones de estudio y de promoción integral del laicado y de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. De fácil pluma y buen verbo en varias publicaciones están recogidos sus intervenciones, homilías, discursos, ponencias en diversos foros, que dan fe de su aplicación al estudio y de su difusión al complejo mundo que le toca vivir.

Que el Señor lo colme de bendiciones en esta fecha jubilar para regocijo de toda la Iglesia que peregrina en Venezuela, para sus queridos familiares y amigos, y para quienes en el sacerdocio y el episcopado hemos compartido el suave yugo del trabajo pastoral.

Ad multos annos, querido Jorge.



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